Escuchar este artículo

En Gramalote se sirve puro café gramalotero

Viernes, 30 de Junio de 2017
Una bebida cálida que ya cumple 157 años de tradición.

En una de las viviendas del nuevo Gramalote, frente al parque principal, a diario se sientan los habitantes del pueblo, obreros, y los que alguna vez fueron los vecinos de Amparo Mariño y Roberto Peñaranda, en el pueblo destruido.

El dueño del Café Ruchical saca su prensa francesa, traída de un viaje al extranjero en el que aprendió a perfeccionar las técnicas de preparación para mejorar la calidad de su producto, y con ella deleita a sus clientes y aprovecha para probar algún sorbo de la bebida.

En su casa, frente a las montañas de la vereda Miraflores, donde se reconstruye el pueblo, los vecinos se amparan con un café cálido que ya cumple 157 años de tradición, pues fue en 1860 cuando Máximo y Benicio Peñaranda descubren la aptitud de la tierra para la siembra del café en la vereda Boyacá y, desde entonces, la tradición no ha cesado.

Aunque el café fue abierto hace apenas un par de semanas, se referencia como un orgullo del pueblo, debido a la perseverancia y entrega de la familia Peñaranda para cultivar y sostener la siembra.

Image
La opinión
La Opinión