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En mal estado llegan alimentos del PAE a San Cayetano

Martes, 26 de Abril de 2016
En Norte de Santander, el Programa de Alimentación Escolar lo opera la Corporación Tanai Jawa.

Al abrir el costal, Diana solo espera que esta vez nada de lo que viene dentro esté dañado y que ojalá haya llegado un poquito más que lo que envió la semana pasada la operadora del Programa de Alimentación Escolar (PAE) en Norte de Santander, la Corporación Tanai Jawa, cuyo representante es David Conde.

Aunque se encuentra con algunas sorpresas (en el mercado viene leche), su alegría no dura mucho, pues, otra vez, los tomates no se ven nada bien. Ya perdió la cuenta de las veces que ha tenido que lidiar con lo mismo. 

“Es que como los dejan debajo de todo, se magullan y luego ya no sirven”, dice, tras sacar el mercado y dejarlo sobre una mesa para explorar qué fue lo que llegó.

Al ver los dos cuartos de aceite, no puede evitar decir “qué milagro”, pues le sorprende ver el doble de la cantidad que llega normalmente. 

Diana Jaimes, es la manipuladora encargada de hacer el almuerzo de los seis únicos niños que asisten a la escuela Santa Rosa, una vereda de San Cayetano. 

“Es verdad que acá son poquitos niños, pero con lo que mandan hay que hacer milagros”, manifiesta. 

El mercado 

Para esta semana tiene 6 huevos, 700 gramos de carne, 650 gramos de pollo, un kilo de plátano maduro, 200 gramos de espaguetis, un kilo de arroz, 90 gramos de caraota, 100 gramos de sal, 30 gramos de arveja, 100 gramos de garbanzo, 200 gramos de harina pan, 15 gramos de harina de trigo, 150 gramos de leche, 500 gramos de azúcar, 120 gramos de cebolla, un repollo pequeño, una berenjena, una lechosa, tres tomates, una piña, tres naranjas, cinco limones, 500 gramos de cebolla cabezona, 500 gramos de zanahoria, ahuyama y ajo. 

Con esto deberá cocinar durante cinco días para los seis estudiantes. El mercado que llega no es suficiente y aparte tiene que lidiar con los alimentos que llegan inservibles. Esta semana no podrá contar con tomates y lechosa, pues llegaron inservibles. 

“A veces me toca traer de la casa para completar, porque no alcanza. Ya eso se ha reportado pero no ha cambiado el mercado. Aunque esta semana como que se ‘botaron’ y mandaron un poquito de leche”, asegura. 

La historia se repite 

En el Tabiro, una vereda ubicada como a una hora del pueblo, el panorama no es diferente. En varias ocasiones, Liliana Vélez, la manipuladora de alimentos, ha tenido que desechar productos, sobre todo frutas y verduras que llegan en mal estado. Aquí los 21 niños de primaria tampoco cuentan con una minuta. 

“Ellos mandan todo revuelto y cuando llega acá, muchas cosas vienen dañadas y ya no podemos utilizarlas. Depende de lo que nos llegue, preparamos los alimentos. No tenemos una minuta, ni una guía de cuántos gramos se deben utilizar por cada niño. Aquí la minuta la hago yo”, manifiesta.

Las directivas del colegio Instituto Técnico Cornejo, de San Cayetano, manifestaron que han hecho todos los reportes sobre los problemas con los alimentos en mal estado y poco a poco ha ido mejorando.

*Magaly Rubio | La Opinión

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