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Erradicación, pero sin glifosato

Viernes, 21 de Septiembre de 2018
Para los campesinos del Catatumbo dedicados al cultivo de coca, la actividad debe tener fin. 

Si en algún momento la orden fuese erradicar por la fuerza, en algunos sectores del Catatumbo se accedería, si no hubiese más opción, pero la condición fundamental es que no haya glifosato de por medio.

Para el alcalde de El Tarra, José de Dios Toro, “si hay que erradicar a la fuerza, pues que erradiquen pero que no lo hagan con el glifosato porque eso nos perjudica muchísimo nuestro ecosistema”, razón por la que es urgente que el Gobierno Nacional defina qué ocurrirá con los planes de sustitución y erradicación voluntaria, porque los campesinos ya no saben qué hacer.

“Nosotros seguimos implorándole al Gobierno Nacional que el programa del Pnis, si no se quiere llamar así porque no funcionó, que le pongan otro nombre, que le busquen otros mecanismos, otras estrategias, pero que por favor llegue primero al territorio, a darle alternativas al campesino”, dijo.

Para Toro, la erradicación es “el tema más preocupante para la región”, en especial porque se tenían amplias expectativas con la implementación del acuerdo de paz, “en el que se hablaba de que no se erradicaría a la fuerza, hasta tanto no se hubiese intentado al menos hacer un acuerdo con las comunidades, pero veo que esa parte pareciera que se va a obviar o a desconocer en este nuevo gobierno”.

Así las cosas, y con los anuncios insistentes de recurrir a la fumigación con glifosato, las comunidades no ven salida y el alcalde advierte, incluso, que el campesino hará lo posible por salvar el cultivo que le garantiza la vida, que es la coca.

“Así para el gobierno esta sea una buena opción, los que hemos vivido en la región, los que estamos debajo del techo y sabemos dónde cae la gotera, sabemos que eso no es así y que el más perjudicado es el cultivo de pancoger, las aguas y la salud”, expresó.

“Hoy en día, el campesino tiene el ojo puesto en lo que le está dando de comer que es la mata de coca”, señaló. “Entonces, cuando lleguen las fumigaciones, la persona se va a dedicar a curarle el mal a la matica de coca, con contras o antídotos que de pronto les ayuden a salvar la mata después de que le caiga el veneno, pero no se van a acordar de salvar la mata de plátano, la de cacao, la yuca”.

“Para ellos, pasa a un segundo plano y en primera instancia está lo que les está dando de comer, y se termina muriendo todo el resto”, agregó. “Sería un mal muy grande para la región”.

El mandatario afirmó que los campesinos tienen voluntad de sustituir, pero aún no hay alternativas.

“La gente me dice: estoy esperando que llegue el gobierno, y con algo que me ofrezcan yo arranco, y dejo de trabajar en eso”, puntualizó.

‘Catatumbo es prioritario’

Entre tanto, durante la inauguración del IX Congreso fronterizo de derechos humanos, que se realiza en Cúcuta, el doctor Sergio de Zubiría Samper enfatizó en que hoy en día, Catatumbo es uno de los escenarios prioritarios para consolidar laboratorios de paz, junto con Chocó, Cauca y Nariño.

“Sin esos laboratorios, donde la comunidad internacional y la academia tienen puestos los ojos, no logran resolver de manera estructural sus dificultades, la amenaza a lo poco que se ha construido, se incrementa”.

Para el experto, el tema de los cultivos de uso ilícito no es la única causa de la violencia y los conflictos en esta zona del departamento, y dijo que esta “explicación unicausal” impide ver que los problemas tienen más orígenes.

“Si el conflicto empezó en un contexto en donde no había expansión de cultivos, podemos concluir que su ingreso incrementó el conflicto, pero un conflicto tan largo y complejo no puede ser explicado únicamente por el fenómeno del narcotráfico”.

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