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La paz del Catatumbo viene con ‘anillo’ de compromiso

Sábado, 15 de Abril de 2017
Después de 33 años de planteada la posibilidad de un anillo vial, el acuerdo de paz revive  las esperanzas.

Treinta y tres años han pasado ya desde que en el Catatumbo se comenzó a hablar, y a soñar,  con el llamado anillo vial, una obra con la que los habitantes de Hacarí, San Calixto y El Tarra aspiran salir del confinamiento en el que se encuentran, como consecuencia del pésimo estado de sus vías.

La idea surgió del reclamo campesino. Del sentir de una comunidad que, cansada por el abandono del Estado, decidió salir a protestar para exigir atención a muchas de sus necesidades, en lo que se conoció como el ‘Paro del Nororiente’.

Olger Pérez, integrante de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat) y coordinador del Comité de Seguimiento del Anillo Vial para la Paz, recuerda que la construcción de esta obra fue una de las primeras condiciones que se establecieron para el levantamiento de la movilización.

Y aunque el compromiso de poner a rodar el proyecto empezó a materializarse, con el paso del tiempo y la aparición de los primeros obstáculos, la llama de la esperanza que había encendido el Gobierno para los pobladores del Catatumbo se fue apagando, hasta quedar extinta.

Los trazos de la vía quedaron, pero las mejoras nunca se vieron. No obstante, el empuje de los mismos campesinos los llevó a seguir dando la batalla por acondicionar una ruta, que aunque seguía siendo trocha, pudieran transitar para sacar sus productos y comunicarse con los demás municipios. Por ella es por la que se movilizan hoy.

“Miles de campesinos han dejado ahí su trabajo. Eso ha sido a puro sudor y pulso de la gente; a pico y a pala se arreglaron esas vías. Esta ha sido una verdadera lucha”, aseguró Pérez, quien advirtió que la falta de voluntad de los diferentes gobiernos llevó a que el anillo nunca se ejecutara.

Un nuevo aire 

En 2013 un nuevo paro, esta vez agrario, y que se sintió con fuerza y hasta violencia en la zona del Catatumbo, volvió a poner sobre la mesa el proyecto.

Dentro de los compromisos que se establecieron con los promotores de la protesta y que fueron respaldados por el Gobierno Nacional, se acordó retomar la ejecución de esta importante obra. El entonces gobernador del departamento, Edgar Díaz Contreras, también dio luz verde para avanzar con el estudio y los diseños, del ahora denominado ‘anillo vial para la paz del Catatumbo’.

Dos años después, en septiembre de 2015, el consorcio vial GGC asumió la responsabilidad de avanzar con los estudios para “el mantenimiento y mejoramiento de la vía terciaria Hacarí-San Calixto-El Tarra, anillo vial para la paz del Catatumbo”.

Aunque el plazo inicial para la entrega de los resultados era de 10 meses, la complejidad de la obra ha hecho que se haya tenido que prolongar el contrato, por lo que se espera que el 9 de julio próximo estos queden listos de manera definitiva.

De acuerdo con el secretario de Infraestructura del departamento, Rafael Segundo Ramírez, la ejecución del contrato, en el cual se han invertido $4.406 millones, se encuentra en un 90%, es decir, en su tercera y última fase.

“Los estudios comprenden el diseño de 110 kilómetros que hoy se encuentran en tierra y en los que se incluyen las diferentes obras de infraestructura que se requieren como: alcantarillas, obras de confinamiento, puentes, entre otros trabajos”, explicó Ramírez.

Aunque la obra cuenta con una interventoría, las mismas comunidades de la zona han ejercido una veeduría especial, lo que ha permitido hacer un seguimiento riguroso al uso de los recursos asignados.

Además, cada movimiento hecho ha contado con el respaldo de los habitantes de los tres municipios, quienes constantemente son informados de lo que es necesario hacer en cada uno de los tramos, las intervenciones que se requieren y sus opiniones sobre la trazabilidad de las vías, en un ejercicio de participación que facilitará la futura ejecución del proyecto.

La paz, una oportunidad

Aunque ya han pasado 33 años desde que se planteó la posibilidad de construir el anillo vial en una de las zonas más abandonadas por el Estado en Norte de Santander, y el proyecto sigue en planos, el acuerdo de paz que se firmó el año pasado con las Farc avivó las esperanzas de las comunidades del Catatumbo de contar, al fin, con carreteras dignas, pues de los cerca de 2.000 kilómetros que conforman la red vial en esta región del país, más de 1.000 corresponden a vías terciarias, en su mayoría trochas.

Y si bien después de la entrega de los estudios por parte del consorcio GGC no existe una fecha precisa para comenzar con la ejecución de la obra, lo cierto es que el Gobierno Nacional ya tiene empeñada su palabra con esta región, duramente golpeada por el conflicto.

“Inicialmente este proyecto está dentro del Contrato Plan. Pero, además, figura entre los recursos que se van a dar por posconflicto. Hay un alto porcentaje incluido en los recursos que se desprenden para ser invertidos en el departamento”, aseguró el secretario de Infraestructura.

Ramírez explicó que gran parte de los 110 kilómetros que comprende el anillo “por no decir que el 100%”, y cuya intervención estaría por el orden de los $330.000 millones, están asegurados por parte del Gobierno.

“Lo que hace falta es que se materialice lo que inicialmente se concibió y es que esta obra se pueda ejecutar con recursos del posconflicto”, señaló.

La esperanza de que lo pactado en La Habana empiece a aterrizar en sus municipios, como lo ha reiterado una y otra vez el presidente Juan Manuel Santos, también la sienten los habitantes de San Calixto, El Tarra y Hacarí.

A pesar de que también son incrédulos, pues muchas veces han tenido que resignarse a ver cómo las promesas que les hacen se quedan en el aire, esperan que esta vez sí sea la vencida.

Confían en que además de superar los caminos de herradura y reducir los tiempos de viaje, en horas, los productos a los que les están apostando como el cacao, tomate, caña panelera, el café, la cebolla, el fríjol y el maíz puedan llegar a sus destinos sin inconvenientes y produzcan una mayor rentabilidad.

Y aún cuando la guerra se sigue sintiendo con fuerza en su territorio, en el Catatumbo están convencidos de que obras como el anillo vial mejorarán considerablemente sus condiciones de vida.

Quedó sonando

Milciades Pinzón
Alcalde de Hacarí

“Esta es una obra de vital importancia para el desarrollo del Catatumbo, porque nos comunicaría con el resto del país. Por eso, la esperanza es que con el acuerdo de paz se pueda materializar. La gente está animada porque hace más de 30 años se está hablando de este anillo”.

Yadil Sanguino Manzano
Alcalde de San Calixto

“El anillo vial para la paz es uno de los proyectos esenciales para la región, porque además de unirnos como municipios, aportará al desarrollo de la zona. Hoy hay mucha expectativa, pero gran incertidumbre, porque si el proyecto se queda en estudios, sería muy triste”.

Rafael Segundo Ramírez
Secretario de Infraestructura

“Lo que viene es la voluntad política por parte del Gobierno Central, para que se generen los recursos y conforme se vayan dando las participaciones y las ejecuciones de los recursos de posconflicto, estos puedan ir aterrizando en el departamento para hacer realidad este anillo”.

Juan Manuel Santos
Presidente de Colombia 
(Diciembre de 2016)

“Viene ahora lo que se llama el posconflicto (…). Eso significa comenzar a traducir las promesas, las ideas, las aspiraciones de las regiones que más han sufrido el conflicto, en hechos concretos, en realidades”.

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Lucy Araque