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Las manos artesanas de la fe

Miércoles, 17 de Abril de 2019
60 personas trabajan en el taller de fabricación de piezas de yeso.

Las manos de venezolanos inmigrantes y colombianos retornados dan forma a cada una de las piezas religiosas de yeso. La Virgen del Carmen y la de Guadalupe son las piezas predilectas y más solicitadas por la clientela.

Una familia colombo-venezolana de raíces cucuteñas y tachirenses se trajo de Venezuela el negocio de la elaboración de piezas en cerámica, con una tradición de 18 años en San Antonio. Decidieron traerse todo a Villa del Rosario y formar una empresa para ayudarse ellos económicamente, pero pensando en generar empleo a sus paisanos.

En un pequeño espacio en la autopista San Antonio comenzó el sueño y el renacer, hace casi cuatro años. Comenzaron con apenas 10 personas, y estos artesanos de la fe empezaron a poner dedicación a cada lijada y pincelada.

Hoy suman aproximadamente 60 personas que semanalmente elaboran más de 4.000 figuras.

La principal línea de producción de estos artesanos, Cerámica Cristo Rey, es la religiosa pero han ampliado a piezas decorativas sobre todo para épocas como la navideña.

El taller ha crecido y actualmente hay un escultor que elabora los moldes en caucho, que son utilizados por ocho vaciadores, que trabajan con un promedio de 22 moldes diferentes. Estos se encargan de vaciar el yeso, sacar la pieza y ponerla a secar al sol.

Los detalles de las figuras son pintados por un grupo de mujeres. Pero además hay otro grupo que pinta la pieza en general. 

Cada vaciador tiene su pulidor para perfeccionar la figura, que pasa a las manos de los pistoleros que le dan los colores. La pieza luego es perfeccionada por un grupo de mujeres que pintan los detalles.

La mayoría de los artesanos del taller son venezolanos de padres colombianos, que le imprimen un toque de amor a cada pieza.

El yeso que emplea este grupo es traído desde Medellín, y la demanda en la región de este tipo de piezas es alta, porque es un pueblo religioso. Muchas figuras son llevadas para otros departamentos, por el buen acabo que tienen.

“Yo vengo a comprar para llevar a otras partes del departamento, porque son buenos precios en relación con el material y el producto final. La gente le encanta tener una imagen religiosa en su casa, en su negocio, en la escuela. En Norte de Santander son muy religiosos, y en general en Colombia”, dijo Leonardo Cárdenas.

Esta tradición artesanal sacra se quedó asentada en la línea fronteriza, pero busca expandirse a otras regiones de Colombia. La iniciativa quiere ser un ejemplo de fuente de empleo y superación en los tiempos de crisis que vive la zona.

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