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Las Mercedes siembra la paz que tanto soñó

Domingo, 5 de Mayo de 2019
Los campesinos de Las Mercedes  presentaron en sociedad los productos de sus propias cosechas.

 

Para los que no creían que se pudiera, en Las Mercedes está la respuesta. En este pequeño corregimiento de Sardinata, un puñado de campesinos decidió poner fin a los cultivos prohibidos para volver a las raíces que los hicieron famosos y que por décadas sirvieron de sustento a sus familias: el cacao, el chocheco, el aguacate, el café, los frutales y la huerta.

El fin de semana dieron testimonio de los frutos cosechados en el festival de la identidad campesina mercedeña, que tuvo lugar en el casco urbano del corregimiento, convocado por Asojuntas y la diócesis católica de Tibú.

Baudilio Lizarazo, líder comunal, al instalar el festival resaltó los beneficios que empezaron a  recibir tras el sueño que emprendieron hace dos años de la mano de las monjas católicas Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación, con quienes despegaron en esa oportunidad el programa de agricultura familiar sostenible.

Hoy, de esos beneficios pueden dar fe más de 180 familias campesinas, que volvieron a sembrar los cultivos autóctonos de la región, dejados atrás  por múltiples factores, uno de ellos por no contar con una carretera en buen estado para sacar los productos a las cabeceras municipales.

La idea es formalizar el mercado campesino para que sirva de plataforma comercial a la comunidad mercedeña.

El entusiasmo se notó en los rostros de cada uno de los campesinos que trajo al festival los frutos de su propia cosecha. Unos llegaron con aguacates, otros con plátano y yuca, pero también no podía faltar el cacao, el producto bandera de la tierra con el que todos aspiran a sembrar la paz que tanto anhelan.

La iniciativa es afianzar en la comunidad la idea de sembrar lo que se necesita en los hogares, dijo Lizarazo.

Cada familia llevó al festival los mejor de su cosecha. 

Teniendo terreno donde sembrar, la gente prefería ir a El Zulia y Cúcuta por los productos del consumo básico.  Pero eso quedó atrás hace cuatro meses cuando la diócesis de Tibú se sumó con apoyo a través de Asojuntas. El resultado saltó a la vista en el festival de la identidad campesina mercedeña, donde brilló el color de la cosecha.

La meta es que la comunidad formalice el mercado campesino para que todos los fines de semana o cada quince días saque los mejores productos que se cosechan en los patios y haya un intercambio comercial, que aporte para el consumo de las familias y les alivie sus economías, dijo Lizarazo.

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