Líder campesino Henry Pérez cumplió 4 años desaparecido

Domingo, 26 de Enero de 2020
"Todos los días lo esperamos en casa", dice su esposa.

Un gran dolor muestra en su cara Elibeth Murcia Castro, la esposa de Henry Pérez Ramírez, quien ayer cumplió 4 años de estar desaparecido.

Sin embargo, el dolor más grande está en su alma, en sus entrañas, como una brasa que la quema constantemente, que no la deja ser.

Todo empezó aquel 26 de enero de 2016 cuando el hombre que un día conoció en La Gabarra, que la enamoró y robó su corazón, se perdió en la maraña de la selva del Catatumbo. 

“Quizá él esté hoy en esos rastrojos y una se pone a pensar si está vivo, si estará comiendo, si estará durmiendo, tendrá frío, estará enfermo, cómo estará. Es una situación muy terrible, no solo la mía sino la de muchas personas que están sufriendo por el mismo flagelo de la desaparición forzada”.

La desaparición

Elibeth, quien tiene 45 años, tuvo la primera señal de alarma cuando esa mañana de martes no la llamó como de costumbre para darle los buenos días, para reafirmarle que la extrañaba y contarle lo que hacía y lo que pensaba hacer, como suelen hacer quienes se aman. 

Le marcó insistentemente entre las 6 y 7 de la mañana pero el teléfono celular de Henry estaba apagado. Una hora después ella recibió la llamada de un vecino de la vereda La Trocha Ganadera, a 20 minutos de La Gabarra, para informarle que a él no lo encontraban por ningún lado y que le habían perdido el rastro.

Ese día el dirigente campesino salió a las 4 de la mañana de la casa de su amigo y vecino donde pernoctaba por seguridad y junto a un obrero se dirigió a la finca Buenos Aires de su propiedad, no muy lejos de allí.

Estuvieron trabajando por espacio de dos horas, regando los árboles de limón y cultivos de piña y hacia las 6 de la mañana Henry le manifestó al compañero de trabajo que iría a cumplir una cita y que más tarde se veían para desayunar, en la misma casa donde dormía.

Sin embargo, sus amigos tras esperarlo un buen rato y al ver que no llegaba, salieron a buscarlo, pero nada pudieron averiguar de él. 

En una habitación de su finca encontraron el sombrero, la linterna y la fumigadora que usó ese día para el riego de los frutales, sin más detalles que pudieran dar pistas de su paradero.

Elibeth Murcia, después de cuatro años de incertidumbre y sufrimiento, solo implora a quienes se llevaron a Henry que lo devuelvan al seno de su hogar, que terminen con esa tortura en que está sumida toda la familia. “Todos los días lo esperamos en casa, que no es igual sin él, pues su presencia es fundamental para nosotros”.

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