Los estragos de la ola invernal en el Catatumbo

Jueves, 19 de Noviembre de 2020
Tres fenómenos acorralan a los campesinos: la violencia con el paro armado, la pandemia y, ahora, las lluvias, dice el alcalde de Hacarí.

Aanza la onda tropical del Caribe afectando a los municipios que integran la provincia de Ocaña, sur del Cesar y zona del Catatumbo, donde los campesinos claman un salvavidas al Gobierno Nacional.

Los alcaldes han tenido que adoptar planes de contingencia para mitigar los efectos de la ola invernal y brindar ayudas a los damnificados.

La infraestructura vial es la más afectada, lo que impide a los labriegos transportar los productos agrícolas hacia las plazas de mercado para la respectiva comercialización.

Los mandatarios preparan informes especiales para presentarlos a la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo y Atención de Desastres con el propósito de canalizar recursos y aliviar la difícil situación con la pérdida de las cosechas.

Hacarí es uno de los municipios más afectados por la ola invernal, donde los derrumbes, pérdidas de la banca y la acumulación de material de arrastre han impedido el normal tráfico vehicular.

“Contamos con 300 kilómetros de vía terciaria y el 80 por ciento está en malas condiciones, lo que afecta a unos 1.200 cultivadores. Primero, fue el paro armado, luego la pandemia, ahora el invierno y de ñapa el Gobierno insiste con la fumigación de cultivos ilícitos, lo que puede generar desplazamiento forzado”, manifestó el alcalde de Hacarí,  Deiby Bayona Guerrero.


 El dolor de cabeza del mandatario es que no cuenta con recursos para atender la emergencia vial acentuada en los corregimientos de Mesitas y San Miguel.

“Muchas veredas están incomunicadas, en la inspección ocular, no pudimos llegar en motocicletas y nos tocó a pie para conocer la magnitud del problema. Esas comunidades piden a gritos la asignación de un combo de maquinaria por parte del gobierno departamental”, reiteró.

Al mandatario le preocupan las afectaciones de la calzada que comunica al Espejo hasta el casco urbano, ya que pueden quedar sin comunicación con La Playa de Belén y Ocaña. 

Asegura que lo grave del caso es que sigue lloviendo y la plata se acabó. Campesinos de las veredas Laureles, Astilleros, La Loma, Guaimaral, La Esperanza y Mesitas atraviesan por una difícil situación económica ya que pierden cultivos de pimentón, tomate y cebolla por las precipitaciones y el poco que logran sacar al mercado no lo pagan con precios justos. 

A lo anterior se suma los anuncios de la aspersión aérea de los cultivos ilícitos. “Yo entiendo la lucha del Gobierno contra el narcotráfico que le ha hecho un daño a la región, pero se debe hacer una sustitución gradual y concertada con proyectos alternativos y no a la fuerza ya que genera desplazamiento forzado”, agregó. 

Convención

El municipio de Convención no es la excepción y el crudo invierno ocasionó daños a la malla vial y los agricultores han sufrido demasiado a la hora de sacar los productos desde los prados hasta el casco urbano. 

La situación más crítica se registra en el corregimiento de Balcones donde aparte de las vías de acceso, han resultado 20 viviendas afectadas, precisó el alcalde Dimar Barbosa Riobó. 

“En el sector de Las Pitas y El Hoyo se registran derrumbes, pérdida de la banca y unas 20 fincas perdieron la conexión de mangueras para el suministro de agua. En la vereda La Trinidad algunas casas han resultado inundadas”, recalcó el mandatario. 

Existen 400 kilómetros de vías terciarias en malas condiciones y a pesar de contar con un banco de maquinaria aportado por Ecopetrol, es insuficiente ante la magnitud del problema.

Una situación similar la viven en El Tarra, El Carmen, Teorama, San Calixto, Ábrego y La Playa de Belén.

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Javier Sarabia