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Monjas católicas apoyan regreso a las huertas caseras

Miércoles, 25 de Octubre de 2017
Pertenecen al corregimiento de Las Mercedes y le apostaron a un proyecto que garantice la soberanía alimentaria local.

Sin recursos ni patrocinios, pero con la fe intacta en que Dios proveerá, las católicas Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación, del corregimiento Las Mercedes (Sardinata) decidieron apostarle a un proyecto que garantice la soberanía alimentaria local.

Así nació, hace tres años, Agricultura Familiar Sostenible, una iniciativa que busca reactivar los cultivos caseros en los corregimientos de Las Mercedes y Luis Vero, fomentando la unión familiar a través de la siembra de hortalizas, verduras y legumbres en los solares.

Aunque este proyecto empezó como un piloto con un par de familias del casco urbano de Las Mercedes, en enero pasado se oficializó la convocatoria reuniendo a 147 familias de Las Mercedes y 21 de Luis Vero, gracias a una alianza con los frailes franciscanos.

La monja María Elisa Ariza, quien lidera esta iniciativa agrícola, explicó que inicialmente la comunidad religiosa solo les garantizaba a las familias un acompañamiento técnico, con el compromiso de que participaran de las formaciones que pudieran salir en el camino, pues no tenían nada más que ofrecerles.

“Fuimos claros con la comunidad sobre los alcances del proyecto, y los motivamos a todos a retomar los cultivos que habían abandonado, con el fin de que aprovecharan su tierra y sus habilidades para trabajar el campo”, indicó Ariza. 

Los primeros cultivos que se empezaron a reactivar fueron el plátano, la yuca, la caña y el cacao.

Posteriormente, las familias optaron por sembrar tomate, cebolla, ahuyama, cilantro y zanahoria.

Un proyecto ambicioso

Más allá de reactivar los cultivos en la zona rural de Sardinata, Agricultura Familiar Sostenible se enfoca en una producción saludable, por lo que los participantes son capacitados por el Sena en técnicas para producir abonos y fungicidas a partir de productos naturales, dejando a un lado los insumos químicos.

Adicionalmente, el componente medioambiental es uno de sus fuertes, por lo que las familias reutilizan botellas plásticas para fabricar sus materos y cultivar productos pequeños, como lo hace Omaira Reyes Vega, una de las participantes.

La lideresa campesina asegura que gracias a estas capacitaciones ya tiene su propia huerta solar y en ella sembró cilantro, lechuga y ceboll, en recipientes reutilizables.

“Este proyecto también ha mejorado la convivencia familiar. Ahora las familias trabajan más unidas. El papá se encarga de preparar el abono, la mamá de regar los cultivos, y los niños están pendientes de las semillas”, explica satisfecha Reyes.

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