Montebello I, una meseta con zonas de alto riesgo

Lunes, 12 de Abril de 2021
El barrio Montebello I, ubicado en el municipio de Los Patios, existe hace 38 años y hoy posee una extensión de 716 hogares, traducidos en 3.000 habitantes.

Miguel Landazábal | Practicante de periodismo

 

Sus inicios se remontan a una constructora llamada López Palotini, liderada por un colombiano y un italiano, quienes titularon los predios de la urbanización y los vendieron cuando todavía Villa del Rosario tenía potestad sobre el municipio de Los Patios.

“La idea primaria para la proyección del barrio era una pasarela de casas en las que se observara el río a la distancia, pero como en esos tiempos no había una veeduría en las urbanizaciones que hacían, entonces dieron la autorización y se construyó el barrio como está hoy en día”, expresó Luis López, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC).

El sector es conocido en toda el área metropolitana gracias a la línea de transporte que la recorre: Trasan S.A., que se ha encargado de difundirlo en sus rutas desde que instalaron allí su paradero. Pero antes de Trasan, la primera empresa de movilidad que tuvo Montebello I se llamaba Transportes y Subsidios.

Aquí se encuentran la Iglesia Nuestra Señora de La Paz, considerada una de las más grandes del municipio, y la Sede Educativa Mario Pezzoti, que albergaba a 250 estudiantes antes de la pandemia, pero por la situación actual, solo 150 niños.

Esta situación también ha afectado el comercio, pero más allá del contexto de pandemia, desde que cerraron el acceso de los carros que bajaban de la vía Pamplona-Cúcuta hacia el barrio, las ventas han bajado considerablemente, razón por la que la Junta se ideó una ruta de acceso que hasta el momento ha dado resultado, ubicada detrás de la Cruz Roja, en la entrada de Montebello I.

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Las empresas de transporte ayudaron a visibilizar el barrio, gracias a un paradero instalado hace varios años atrás / Foto Juan Pablo Cohen / La Opinión.

 

Taludes socavados

Al estar levantado sobre una meseta, el territorio posee algunas casas consideras de alto riesgo. Sumado a la erosión en los taludes, provocada por el paso del agua, la situación se ha tornado preocupante.

Desde el 2000, se han radicado y presentado oficios a la Administración Municipal y a la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental (Corponor), pero su respuesta siempre fue negativa. Hasta que una vecina que vivía en la última cuadra del barrio, por medio de la Junta, presentó una acción popular.

Gracias a las pruebas fotográficas de los puntos críticos, más la historia de oficios radicados a lo largo de los años, lograron ganar el proceso en el juzgado. Fue así como destinaron 21.500 millones de pesos para el proyecto que busca minimizar los problemas de alto riesgo.

“Corponor hizo el préstamo a la Gestión del Riesgo y salieron los recursos. Ahora están tratando de impedir la erosión en las partes más afectadas, ya hicieron las topografías”, comentó López.

Otra parte del proyecto, liderado por la Unión Temporal, es colocar bolsacreto (bolsas llenas de concreto) debajo de la quebrada y a los lados, de tal manera que el agua golpee esas estructuras y no se siga extendiendo la erosión en los taludes de las casas aledañas.

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La comunidad espera el mantenimiento de la cancha de tierra. / Foto Juan Pablo Cohen / La Opinión.

 

Gestiones del sector

Desde la relación de la JAC con la comunidad se han construido varios proyectos para mejorar la imagen y la seguridad del barrio, pues al presentar tantos inconvenientes para llevar a cabo mejoras con las entidades territoriales, los habitantes encontraron esta relación más efectiva.

“En estos momentos, estamos ejecutando el encerramiento total de la urbanización, solo nos hace falta construir mallas para la parte trasera y lateral del sector”, afirmó López.

También, por medio de patrocinios y mano de obra financiada por la comunidad, construyeron gradas en las canchas de básquetbol y voleibol, máquinas biosaludables y canecas metálicas alrededor del complejo deportivo, pero fueron robadas en los últimos meses.

A pesar de estos incidentes, los vecinos lo consideran como un barrio seguro en comparación con otras zonas y los tranquiliza el hecho de que un grupo considerable de habitantes son policías retirados.

Sin embargo, aún buscan encerrar el barrio para evitar que los ladrones tengan escapes por las zonas traseras, como ya ha ocurrido antes.

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Las gradas y otros elementos de la cancha y los espacios deportivos fueron obtenidos por la gestión de la Junta de Acción Comunal (JAC).

 

Laguna de oxidación

“Antes de encerrar la laguna, llegaban los extranjeros a hacer cambuches y asentamientos, así que decidimos prohibir el paso, pues el agua del lugar puede ser un peligro para el medio ambiente”, expresó el líder comunal.

La ‘laguna de oxidación’, como la ha bautizado la creatividad de los residentes, es el desemboque de las aguas residuales del barrio. Desde hace un tiempo, han creado espacios de diálogo con el secretario de Agua Potable y Saneamiento Básico para instalar unos conductos que lo conecten al colector de agua.

El funcionario les comunicó que ya están listos para hacer el ensamble, y así, los ductos que son del agua residual no entren por la laguna, sino que fluyan alrededor. Sin embargo, cuando eso ocurra, también es necesario un proceso de secamiento a la laguna, que está rodeada de varias casas donde peligra la salud pública.

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La Iglesia Nuestra Señora de la Paz está construida entre los predios de Montebello I y Montebello II

 

Próximas acciones

Las vías del barrio, a excepción de la principal, fueron construidas con losas de cemento que en algunas calles presentan hundimientos, grietas y resquebrajos.

El presidente afirma que una medida a seguir en los siguientes periodos es trabajar en remover las losas para observar cómo está el terreno debajo y arreglar el problema de raíz.

“Unas calles tuvieron que rebajarlas y a otras les metieron relleno, pero como la gente lava carros, el jabón con el agua, al entrar en las grietas, comienza a erosionar el terreno”, concluyó López.

 

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La sede educativa Mario Pezzoti tiene una población estudiantil de 150 niños y jóvenes.
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