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Prevenir primero: un modelo para resaltar

Sábado, 15 de Diciembre de 2018
El programa se consolidó y puede ser replicado en otros municipios.

Recuperar espacios que solían ser aprovechados por la delincuencia, unir a la comunidad y establecer confianza entre esta y las instituciones son algunos de los resultados que en un año Teorama y Ocaña pudieron ver tras el desarrollo del programa Prevenir Primero. 

La iniciativa permitió disminuir la violencia en el barrio La Santa Cruz (Ocaña), donde se cerraron tres espacios de expendio de drogas con la Policía y la comunidad, y se promovió la disminución del consumo de drogas, lo cual tuvo un efecto casi inmediato en el aumento de la percepción de seguridad. 

Paralelamente se prestó atención a personas consumidoras de sustancias psicoactivas con programas de rehabilitación de la Alcaldía de Ocaña, situación novedosa para las partes, pues antes del programa piloto las medidas preventivas de violencia y de fomento de la convivencia solo se enfocaban en charlas o la llegada de la fuerza pública. 

Sin embargo, el piloto propició espacios de cine al barrio, teatro, deporte con principios, escuela de padres y de convivencia, entre otras actividades. 

Las cifras también fueron favorables: más de 600 personas participantes en el barrio La Santa Cruz, es decir, casi todas las familias residentes, que suman algo más de 4.000 personas. 

Murales artísticos con participación de mujeres y jóvenes, que invitan a entrar al barrio, aumentaron la cohesión de la comunidad, al tiempo que se construyó un gimnasio en un lugar utilizado como expendio de drogas, que hoy tiene máquinas de ejercicio instaladas con jóvenes de la comunidad en un lote inutilizado y percibido como inseguro. 

Una cancha de fútbol en la que se organizan campeonatos que integran a varias zonas del barrio, ya se destaca por las competencias de fútbol entre equipos de mujeres. 

En Teorama, aunque no se priorizaron tareas de rescate de espacios públicos, el plan de prevención se unió al proyecto Teorama primaveral que mejoró la infraestructura de los tres barrios atendidos: San Antonio, Nueva Esperanza y San Isidro.

En San Antonio y Nueva Esperanza, se pavimentaron dos calles con mano de obra de las comunidades, y en San Isidro se proyectó la construcción de un parque, murales y adecuación de zonas verdes. 

 

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Instituciones más cercanas

Prevenir Primero se posicionó entre abril de 2017 y junio de 2018 como una estrategia de cooperación, que incluyó a la Gobernación de Norte de Santander, Consornoc, la Agencia de Cooperación Alemana, GIZ, y las alcaldías, que elaboraron un modelo que ya puede ser replicado por otros municipios, con base en algunas claves como: integración del programa a los planes de desarrollo, y la garantía de un enfoque participativo en el que haya integración total.

Este último aspecto permitió mejores relaciones entre funcionarios y ciudadanos, que hoy en día trabajan en un ambiente de confianza y cooperación, uno de los mayores desafíos para la institucionalidad en el Catatumbo. 

Ocaña y Teorama generaban las habituales iniciativas aisladas, concebidas solo desde el sector público, pero con el programa se integraron distintas dependencias para llevar un servicio completo a la población de los barrios.

Así, cada dependencia tuvo que adecuar sus servicios para cubrir las necesidades del plan de trabajo e involucrarse en mecanismos de seguimiento y aprendizaje, y lo mismo ocurrió con la Gobernación. 

Para el caso de Ocaña, las instituciones se volvieron más cercanas a la ciudadanía, pues en La Santa Cruz donde se asientan poblaciones pobres, y que por falta de planificación urbana y políticas sociales se convirtió en un espacio con problemas de violencia.

Allí, el programa superó la llegada de alcaldía y policía, pues por primera vez primó el diálogo con la comunidad para que todos trabajaran en un programa que beneficiaría al barrio.

En el caso de Teorama, los servicios de la alcaldía llegaron a los barrios y ahora no se atiende solo en las oficinas municipales sino que las entidades van la gente.

Actividades como fútbol con principios, fortalecieron el trabajo en equipo.

Participación comunitaria

Para promover la participación de la comunidad existieron tres elementos fundamentales: Diagnóstico, a partir de las percepciones de violencia de la comunidad.

Elaboración de un plan de prevención de la violencia, construido con el diagnóstico mencionado y aportes de la comunidad, que también ayudó a definir las actividades.

Conformación de un grupo participativo comunitario para evaluar los avances. Aunque en Teorama inicialmente hubo dificultades con las juntas de acción comunal que reclamaban que el programa no respondía a las necesidades de las comunidades, el diálogo con la alcaldía facilitó la explicación del plan de trabajo y la aceptación del piloto, así como el vínculo con programas como Teorama Primaveral.

En el proceso fue fundamental que las instituciones no llegaran con una especie de libreto aprendido, sino que se adaptaran a las necesidades detectadas con los diálogos.

Así, desde el gobierno departamental se integró al despacho de la gestora social, que apoyó las escuelas de formación deportiva, y a la secretaría de la mujer que respaldó las actividades para mujeres.

Al final, a clave fue la articulación, y de aquí en adelante se recomienda desde la cooperación internacional la sostenibilidad financiera con otras instituciones, para que el avance sea más significativo y llegue a todos los rincones de la región.

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