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Recuperan piñas de La Gabarra

Viernes, 24 de Noviembre de 2017
La fruta requiere de asistencia técnica para mejorar su durabilidad, pues la meta es comercializar tipo exportación.

Meter ganado en los cultivos de piña o quemar el rastro de sus coronas fueron algunas de las formas en las que los productores de este cultivo, ubicado en La Gabarra, empezaron a descartar su actividad.

Sin embargo, la llegada de la ONU, la secretaría departamental de Desarrollo Económico, y el recuerdo de Henry Pérez, devolvieron la esperanza perdida hace 22 meses, cuando desapareció el líder de la Asociación de Pequeños Productores del Catatumbo (Asoprocat).

Esta vez, no fueron las botas de Pérez las que reconocieron el suelo para cambiar la imagen del corregimiento, sino un grupo de funcionarios que hace tres meses visitó la zona para garantizar la comercialización del excedente de piñas de la cosecha.

“No íbamos a llevarles un nuevo proyecto, sino a resolver la salida de la producción”, explicó Sandra Gamboa, coordinadora del área de comercialización de la secretaría.

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El acuerdo fue simple: si los cultivadores mantenían un buen precio en La Gabarra por el producto, cuya unidad se vende a 3 mil pesos en la zona podrían continuar la venta allí, y solo el excedente se comercializaría en Cúcuta, con un pago de 600 pesos por kilo.

La recolección en la finca, transporte y venta de 270 kilos (unas 140 piñas) fue cubierta por la secretaría, que se interesó en la propuesta luego de varias sesiones de consumo de la fruta, que incluso probó el titular de la dependencia, Leonel Rodríguez.

La iniciativa de los productores de Asoprocat se inició, en 2015, con 4 hectáreas de piña.

Hoy, en la mesa de algunos cucuteños reposa el producto, que seguirá viajando por el Catatumbo hasta que termine la cosecha.

Luego de la venta, en algunos días se monitoreará la experiencia, para reforzar avanzar en la recuperación del cultivo.

Aunque es una piña de muy buen sabor, según los consumidores, requiere de asistencia técnica para mejorar su durabilidad y calidad, pues la meta es comercializarla como producto tipo exportación.

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Si bien para llegar a esta meta habrá que hacer un amplio acompañamiento, hay capacidades instaladas.

Entre ellas, la ayuda de jóvenes tibuyanos que se capacitaron en Panaca para dar asistencia técnica; la aparición de la empresa privada, interesada en comercializar el producto e industrializarlo y, sobre todo, la voluntad de los campesinos.

Esta es, la mayor ventaja que resalta la secretaría, dado que “la comunidad siempre piensa en grande”, señaló Gamboa, quien destacó la capacidad organizativa y la motivación que están a tiempo de inyectar para ‘sacarle el jugo’ al Catatumbo.

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