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Regresó de Venezuela a Cúcuta para convertirse en empresaria

Sábado, 11 de Abril de 2020
Arisabel Meza fue desplazada por la violencia cuando tenía 16 años.

Es madre cabeza de familia, hoy dirige su propia iniciativa de confección en Cúcuta y se capacita como líder del negocio textil en la zona de frontera.

En el 2002, Arisabel Meza Alba se convirtió en una más de las tantas mujeres víctimas del conflicto armado en Norte de Santander, cuando la violencia la obligó a abandonar su tierra. 

“Salí hacia Venezuela con mi familia, y allí viví por más de 16 años”, dice. Venezuela se convirtió en su segundo hogar, lejos de Colombia. Empezó a reconstruir su vida emocional y laboral. 

“Allí aprendí la costura, cosa que al principio no me gustaba pero hoy en día coser me encanta”, agrega.

Cuando creía que todo marchaba de acuerdo con sus planes y proyectos trazados, la situación social y económica de Venezuela generó afectaciones a este núcleo familiar colombiano que había trascendido fronteras en busca de un mejor vivir.
 
“A mediados del 2018, decidí regresarme con mis hijos por la situación económica, la escasez de alimentos y medicina, tuve que dejar todo allá; por las trochas alcancé a pasar tres máquinas para poder trabajar y sustentar a mis hijos”, recuerda.
 
El temor se hizo evidente pero retornar a Colombia y empezar de cero era su única alternativa. “Al principio aquí en Colombia para mí fue muy duro, muchas lágrimas, pero siempre aferrada a Dios, nunca perdí la fe”.
 
La modistería que aprendió e implementó en el vecino país se convirtió en su fuente de subsistencia, arreglo de ropa y coser sobre medida fue la manera de sobrevivir en su proceso de retorno. “Las mismas personas a las que les cosía, ellas mismas me enviaban clientas y poco a poco he ido saliendo adelante”, asegura.

Apoyo de la Unidad

(Estas son algunas prendas fabricadas por Arisabel Meza Alba.)
 
Con el fin de implementar la oferta de estrategias estatales para avanzar en los planes de estabilización socioeconómica y reparación integral de la población afectada por la violencia, la Unidad para las Víctimas en Norte de Santander y Arauca, desarrolló el programa Esquemas Especiales de Acompañamiento (EEA) en cooperación con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Consejo Noruego para Refugiados, para beneficiar a víctimas retornadas del exterior.

Con un proceso integral de capacitación y entrega de recursos para la ejecución de sus proyectos, Arisabel fue una de las beneficiarias.

“Gracias a Dios para mí eso fue una inversión que se aplicó a mi taller. La Unidad para las Víctimas nos dio un aporte de $5 millones para cada beneficiario, allí nos capacitaron sobre el plan de negocio, como generar una idea de negocio y con lo aprendido he ido aplicando poco a poco, nos enseñaron el plan de comercialización de los productos, el precio, las promociones y el ingreso al mercado”.

En la compra de insumos, máquinas de coser y otros elementos invirtió los recursos asignados. “Yo coso para dama y niños, pijamas y vestidos, mi misión es producir prendas de vestir bien confeccionadas de buena calidad para satisfacer a nuestros clientes y así poco a poco ir aumentando la producción cada día más”.
 
Su sueño va más allá, se forma como tecnóloga en confección industrial del Sena. “Mi visión es montar mi propia empresa para generar empleo a otras personas, ir creciendo cada día más y ser reconocida por la calidad de las prendas”, agrega convencida de su propósito.
 
Arisabel es ejemplo de resiliencia, esfuerzo, dedicación, compromiso, es la muestra de las oportunidades y espacios de superación que tienen los sobrevivientes del conflicto armado. “A las víctimas les digo: confiemos primeramente en Dios y en el Gobierno que las cosas llegan pero hay que tener paciencia, y quiero darle las gracias a la Unidad para las Víctimas por mirar las necesidades de las personas”, manifiesta.

En medio de las medidas sanitarias y los efectos de la pandemia de COVID-19, muestra alegría, devoción y fe. Aunque no escapa a esta situación mundial, su mensaje es de optimismo y superación.