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Urimaco-La Termo: una trocha de cuatro horas

Domingo, 15 de Enero de 2017
Conductores toman esta vía por la restricción al tráfico de carga por el puente Mariano Ospina.

La destreza adquirida por Giovanni Santamaría, en los 30 años que lleva frente al volante de una tractomula, la ha tenido que poner en práctica durante los tres meses que ha estado transitando por la trocha que de Urimaco conduce a Termotasajero, en San Cayetano, como consecuencia de la restricción al tráfico de carga por el puente Mariano Ospina, en El Zulia.

El conductor de 48 años, que viene de Barranquilla con más de 52 toneladas en su enorme máquina y que tiene como destino Capitanejo (Santander), cuenta que gasta más de cuatro horas en recorrer solo 16 kilómetros, distancia que en una carretera en buenas condiciones cubriría en unos 20 minutos. Es decir, que mientras este chofer pasa la trocha, alguien puede ir de Cúcuta a Ocaña.

Los conductores reconocen que cuando comenzó el tránsito por el lugar, las condiciones de la ruta alterna eran mejores, pero con el paso del tiempo desmejoraron tanto por la carga pesada que cruza por allí, como por los fuetes aguaceros.

El sábado fue un día crítico. La lluvia abrió zanjas  en el carreteable y lo convirtió en un resbaladizo lodazal. Algunos arriesgados intentaron desafiar el mal estado de la vía pero los camiones quedaron ‘sepultados’ en medio del barrio, por lo que tuvieron que esperar a que el clima mejorara para poder seguir su camino. 

“Esta situación no solo retrasa los tiempos sino que nos pone en peligro. Tenemos que hacer malabares para poder pasar. Necesitamos que la mejoren o que habiliten pronto el puente”, dijo molesto el conductor  Elver Reyes.

Este es el drama que viven los conductores de las ‘mulas’ que vienen desde la Costa Atlántica o que salen hacia Ocaña, y que por la inseguridad decidieron no aventurarse de noche entre Urimaco y La Termo, para evitar los atracos de los que fueron víctimas. 

Además, los lugareños han tenido que lidiar con el deterioro de la vía y con el polvo cuando hace sol y el barro cuando llueve.

Según Juan Bautista, veedor ciudadano de los trabajos que se realizan en esta vía, a finales del año pasado la Gobernación de Norte de Santander destinó unos $42 millones para mitigar el riesgo de deterioro por el aumento del tráfico. También hay un contrato por mil millones de pesos, por parte de la administración departamental para el manteniendo de esta vía. Según Bautista, los ingenieros irán el miércoles a efectuar las primeras inspecciones.   

Yonny Pascual Contreras, secretario de Infraestructura de Cúcuta dijo que se deben “sumar esfuerzos de todas las partes  para mejorar esta vía. Además, es entendible que la entidad que está ejecutando los arreglos del puente debe proveer una vía alterna mientras ejecutan esos trabajos”.

Pero la comunidad teme que las promesas de mejoramiento no se cumplan y cuando en marzo se decida enviar por ahí todo el tráfico, porque los ajustes del puente así lo requieran, la vía esté peor.

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