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Colombia y su reto de reducir el impacto de las enfermedades respiratorias

Miércoles, 27 de Octubre de 2021
Estudios indican que el 8.9% de la población mayor a 40 años padece EPOC, y que el 12,5% de los colombianos sufre asma.

El actual modelo de atención de las enfermedades respiratorias en Colombia debe seguir mejorándose para responder de forma integral a los retos que hoy dificultan la disminución de tasas de mortalidad e incapacidad en el país. Entre los desafíos identificados se encuentran: el sub-diagnóstico como un obstáculo para el acceso a tratamientos, reducido control de síntomas que incrementa la severidad de las condiciones; baja cobertura de tratamiento farmacológico de control dentro del Plan de Beneficios en Salud (PBS) y elevados costos evitables asociados a hospitalización y consulta de urgencias. 

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Este es uno de los principales aprendizajes de “+ Aire”, un completo análisis desarrollado por Processum con el apoyo de GSK, para construir el Consenso de enfermedades respiratorias en Colombia, el cual tiene el propósito de sentar bases comunes para elaborar propuestas concretas que respondan a las necesidades y retos identificados en el marco de la atención integral de estas enfermedades en el país. 

En Colombia, la presencia de enfermedades respiratorias es alta, de acuerdo con estudios que indican que el 8.9% de la población mayor a 40 años padece de  enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y que aproximadamente 1 de cada 8 personas sufre de asma. Además, datos del Ministerio de Salud y Protección Social indican que el 22.85% de las muertes por enfermedades no transmisibles en el país corresponde a enfermedades crónicas de las vías inferiores, entre las que destacan la EPOC y el asma, prevenibles a través de un modelo de atención concentrado en prevenir los síntomas, la progresión de la enfermedad y las agudizaciones.

Más cifras de la EPOC y el asma en Colombia

En 2018 y 2019, la EPOC paso de ser la tercera a la segunda causa de muerte en el país (por fuera del Covid-19), superando en mortalidad afecciones como la diabetes. A su vez, cerca de un 70% de los pacientes desconoce su diagnóstico y es la causa de 38 muertes por día. Además, la enfermedad contribuye a la pérdida de años saludables dado que reduce hasta en un 60% la esperanza de vida de una persona que es diagnosticada a los 45 años. Esta reducción se asocia principalmente a las exacerbaciones, que son episodios de crisis que el 77% de los pacientes puede experimentar entre 1 a 4 veces por año (su no control aumenta la probabilidad de mortalidad).

En cuanto al asma, se estima que cerca del 12% de la población colombiana podría tenerla. Según expertos, esta cifra viene en aumento en los últimos años, especialmente en la población pediátrica, en la que sus síntomas además son causa frecuente de despertares nocturnos, cansancio diurno, disminución de la actividad y ausentismo escolar y laboral de los cuidadores. 

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La clave está en la atención, el seguimiento y el control

En el análisis de “+Aire” se estima un sub-diagnóstico en la EPOC del 70% de la población atendida en el 2016. En el caso de asma, el número asciende al 90% en la población adulta y el 83% en los niños. Por otra parte, estudios indican que, en el país, a pesar del alto número de personas con ambas enfermedades, existe poco conocimiento sobre sus manifestaciones clínicas (síntomas, signos), y sobre los tratamientos controladores de dosis diaria que deben ser indicados en las enfermedades pulmonares obstructivas (asma, EPOC) y que no están incluidos en el Plan de Beneficios en Salud.

El consenso también arroja que tan solo el 18% de los pacientes con asma y el 20% de quienes tienen EPOC cuentan con prescripción de tratamientos controladores para dichas enfermedades por fuera del PBS. A diferencia de los demás países de Latinoamérica, en Colombia los pacientes con EPOC son tratados, en una gran proporción, con terapias de corta acción (de rescate, utilizados únicamente en episodios de crisis). Este bajo nivel de acceso a terapias que permiten controlar los síntomas y reducir las agudizaciones, se traduce en el largo plazo en mayores hospitalizaciones, pérdida de calidad de vida, gastos y mortalidad en el caso de la EPOC.

“Si bien el autocuidado es un elemento central para los pacientes con asma o EPOC, el Consenso ha identificado varios elementos relacionados con el sistema de salud que deben revisarse si se quiere reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de quienes sufren enfermedades respiratorias crónicas. Así, lo principal es verificar y garantizar el acceso a los tratamientos correctos y la adherencia a los mismos para disminuir la probabilidad de episodios de crisis, aumentar los programas rehabilitación pulmonar, impulsar la búsqueda e identificación de los pacientes y fortalecer los esfuerzos de seguimiento y monitoreo, entre otros”, señaló Procesum.

Contar con estos datos es de gran utilidad puesto que, si se conocen las industrias o tipos de trabajo relacionados con el desarrollo de EPOC o asma, se pueden tomar decisiones más acertadas para disminuir la exposición o controlar el progreso de las enfermedades. Esto será determinante para disminuir el número de casos que se presentan cada año, las tasas de mortalidad y las cargas económicas de estas patologías respiratorias.

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La carga de las enfermedades respiratorias al sistema de salud

La mortalidad no es el único problema cuando se trata de enfermedades respiratorias como el asma y la EPOC, ya que a estas se asocian importantes cargas económicas tanto al sistema de salud como a la productividad laboral. 

Según datos recolectados en 2016 y 2017, el costo directo de la EPOC y el asma por atención y control fue de $544.000 millones de pesos, mientras que los costos por incapacidad cubiertos por las EPS ascendieron a $844 y $1.490 millones, respectivamente. Cerca del 60% del costo global de la EPOC se relaciona con las agudizaciones, entendidas como episodios de crisis que requieren hospitalización hasta en un 17% de los casos y que se pueden presentar varias veces al año si no se tiene acceso a tratamientos controladores.

En cuanto a productividad, estimaciones señalan que el costo empresarial asociado al ausentismo laboral de los afiliados al sistema de salud que sufren estas patologías respiratorias es de $6.234 millones para EPOC y $4.330 millones para asma. En conjunto, todo lo anterior representa una gran problemática de salud pública y económica, y evidencia la necesidad de reformar el modelo de atención para hacer del diagnóstico, el seguimiento y el control las claves de mejora, pues los pacientes y el sistema de salud necesitan un respiro con urgencia.

Hoy, más que nunca, para combatir la alta tasa de morbimortalidad, el ausentismo laboral y escolar y la carga económica, debemos trabajar en modelos de atención integral para este grupo de enfermedades que abarcan desde la identificación, confirmación diagnóstica, abordaje integral y disponibilidad de tratamientos controladores y de mantenimiento en el PBS, hasta la planificación de acciones para facilitar mayor acceso a terapias que impactarían positivamente en los resultados en salud de los pacientes y en la sostenibilidad financiera del sistema de salud.

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