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Consejos a la hora de adoptar tendencias alimentarias

Miércoles, 17 de Noviembre de 2021
Adoptar una alimentación que ayude a mantener un estilo de vida saludable cada vez es más relevante.

Tradicionalmente se conoce al término “dietas” como una serie de recomendaciones o prescripciones para lograr la pérdida de peso. No obstante, este término se ha mal interpretado durante mucho tiempo, ya que una dieta se define como el conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento y su finalidad debería ser cubrir  las necesidades de calorías y nutrientes de una persona, con el objetivo de tener un correcto funcionamiento del organismo dentro de un estilo de vida activo y saludable.

“Si un plan de alimentación, o dieta, no es adoptado de acuerdo con las necesidades y factores como la edad, sexo, actividad física y condición general de salud, puede que desencadene alteraciones en el funcionamiento del cuerpo, dependiendo de la deficiencia o exceso que implique dicha alimentación”, explica Clara Valderrama, integrante del Consejo Consultor de Dietistas de Herbalife Nutrition.


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Es por esto por lo que se hace necesario abordar las realidades y cuidados sobre las principales tendencias alimentarias que las personas están adoptando, para obtener los resultados deseados y evitar posibles afectaciones a la salud.

Dieta Keto

Las personas a este plan alimenticio le atribuyen la pérdida de peso. Es una dieta alta en grasas, de hasta el 70 por ciento, y muy baja en carbohidratos, menos del 10 por ciento, en la que se promueve el consumo de carne, pescado, aves y grasas, mientras que se restringen las frutas, verduras, lácteos, granos, frijoles y cereales.

Sin embargo, para Valderrama esta dieta no es recomendable para todo el mundo. “El organismo funciona con cetonas como combustible, pero para que el cuerpo permanezca en cetosis, se debe seguir un plan estricto bajo en carbohidratos”, asegura la nutricionista y agrega que las cetonas no alimentan el cerebro de manera eficiente y debido a la naturaleza de la dieta puede contribuir al estreñimiento, deficiencia de fibra, calcio, vitaminas, minerales y fitonutrientes. Por lo anterior, recomienda asesorarse de profesionales antes de iniciar con este plan de alimentación.

El ayuno intermitente

Existen distintas variantes de esta dieta. La forma más habitual de realizarla es consumiendo todos los alimentos del día en ocho horas y ayunar durante los 16 restantes del día. Con el ayuno intermitente se cree que cuando disminuye la glucosa debido a los largos periodos sin comer, el cuerpo comienza a quemar grasa, razón por la cual ha ganado reconocimiento entre las personas que quieren bajar de peso.

No obstante, la realidad sobre el ayuno intermitente es que, si bien puede ser una forma de ingerir menos calorías, ya que reduce los tiempos de comida, se debe tener precaución con los alimentos que se consumen. “No se debe asumir que se puede comer lo que se quiera y la cantidad que sea en el tiempo de consumo. Esto es un error común que no ayuda a obtener los resultados deseados”, sostiene Valderrama.


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Dieta détox

Esta propuesta de tratamiento dietético para el exceso de peso ha proliferado en los últimos años, está dirigida a desintoxicar el organismo, principalmente consumiendo frutas, verduras, frutos secos y alimentos ricos en nutrientes y antioxidantes.

Aunque esta dieta es promovida a través de redes sociales, principalmente, no tiene evidencia científica según la Asociación Británica de Dietética, que apoye la utilización de este tipo de alimentación para favorecer la eliminación de toxinas. En cambio, por su reducción en la ingesta de proteínas puede acarrear la pérdida de masa muscular.

Vegetarianismo, veganismo y flexitarianismo

Estas tendencias alimentarias vienen ganando adeptos. Algunas de las personas que adoptan estos patrones alimentarios buscan que su alimentación no contribuya al avance del cambio climático.

Otras personas pueden adoptar estos tipos de alimentación porque buscan reducir o eliminar el consumo de alimentos de origen animal por cuestiones éticas, entre otras muchas razones. En el flexitarianismo se prefieren alimentos de origen vegetal, frutas, verduras, leguminosas, cereales, frutos secos, semillas e incluye de manera ocasional, sin frecuencia definida, alimentos de origen animal como carnes, lácteos y huevos.

Por otro lado, las dietas vegetarianas pueden contener alimentos exclusivamente de origen vegetal o incluir algunos de origen animal como huevo y lácteos. Por su parte, el veganismo involucra también otros aspectos que exceden a la alimentación e incluyen únicamente alimentos de origen vegetal. Estos patrones de alimentación, el vegetariano estricto y el vegano, si no son bien establecidos y monitoreados, pueden llevar a deficiencias en el consumo algunos nutrientes. 

Finalmente, una vez que se elija cualquier plan o patrón de alimentación, sostiene Valderrama, la persona debe estar asesorada por expertos, pues la nutrición es compleja, personal y los organismos responden de manera diferente a las diversas dietas. Además, resalta que independiente del tipo de alimentación que se escoja lo importante es hacer de la nutrición un hábito sano y equilibrado.

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