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¿Cómo celebra el mundo la llegada del 2022?

Jueves, 30 de Diciembre de 2021
Cada cultura recibe el Año Nuevo con diferentes costumbres.

Campanazos, uvas y festejos marcan las formas de dar la bienvenida al año que viene en distintos países. 

España

En Madrid, la celebración más notable se localiza en la plaza de La Puerta del Sol. El aforo regular en años anteriores rondaba las 18.000 personas. 

Allí también se acostumbra comer las doce uvas al ritmo de las doce campanadas cronometradas por el reloj de la Real Casa de Correos, cuyo tiempo se espacia de modo prudencial para evitar que los creyentes se atraganten con las frutas. En la nación europea, la tradición de las uvas data de principios del Siglo XX, cuando muchos viticultores la cosecharon en exceso durante la temporada, por lo que decidieron repartirla sin costo económico, mientras auguraban suerte por la práctica del ritual. 

Japón

‘Akemashite omedetō’ es el saludo de Año Nuevo entre los nipones. Su religión budista los impulsa a una purificación profunda de sus hogares y a preparar comidas especiales que simbolizan sus creencias deseosas de larga vida y prosperidad. Suelen brindar con amazake, un licor caliente que se hierve con agua y jengibre. 

Lo más peculiar son los 108 campanazos que los templos hacen sonar, en consonancia con el mismo número de deseos mundanos que, de acuerdo con su fe, generan el sufrimiento de la humanidad. 

Vestidos con sus kimonos y trajes tradicionales, luego de las doce, buscan visitar sus lugares sagrados para agradecer por lo pasado y pedir por lo que viene.

Nueva York 

El epicentro es Times Square. La costumbre allí es dejar descender una pesada y colorida esfera a través de un mástil, justo un minuto antes de la medianoche, mientras los asistentes hacen el recuento a una sola voz. 

Esto sucede desde 1907, con excepción de los años 1942 y 1943 debido a la Segunda Guerra Mundial, cuando no protagonizó la icónica bola. Casi 60.000 personas han albergado esta famosa plaza.  

En 2008, el acto cumplió cien años  y fue celebrado con el rediseño de la esfera: casi dos metros de diámetro y 550 kilos iluminados por 9.576 lamparas LED capaces de producir más de dos millones de coloridas tonalidades. 

Italia

En este país, suelen comer lentejas para recibir el Año Nuevo. El ritual se origina en la época de los romanos, cuando estos se amarraban a la cintura una bolsa con estas legumbres, llamada “scarsella”. Su ilusión era que la algarabía de las fiestas las convirtiera en monedas de oro.

Hoy día no solo siguen comiéndolas, sino que también las ofrecen como obsequios entre los seres queridos. Muchas de las supersticiones de esta costumbre giran en torno al deseo de abundancia y de una larga y buena vida. También suelen tirar cosas por la ventana como símbolo de desprendimiento de lo viejo, parar dar paso a lo nuevo.

Francia

Los Campos Elíseos son el centro de la reunión de los parisinos, partiendo desde el Arco del Triunfo con champán en mano. Mientras tanto, quienes celebran en casa suelen encontrarse en besos y abrazos bajo ramas de muérdago con los que la gente adorna sus espacios familiares, para poder tener buena suerte durante el año que empieza, dado que es símbolo de paz y felicidad. Si quienes se encuentran son pareja, la creencia es que se casarán pronto. 

Esta tradición tiene su origen en tiempos muy lejanos, y dictaba que si dos enemigos se encontraban cerca de esta planta debían cesar las hostilidades. 

Latinoamérica

La región suramericana está muy influenciada por las tradiciones gastronómicas. Sin embargo, en cuanto a supersticiones no se hacen del rogar.

En Colombia y Argentina, arman un muñeco de paja al que le llaman “Año Viejo” que es quemado durante la noche del 31. Pueden ser figuras de reconocimiento público que son satirizadas. Estos simbolizan todas las energías negativas de la temporada que se cierra.

En Venezuela y Ecuador suelen recorrer las calles aledañas al hogar arrastrando maletas, con el objetivo de atraer las posibilidades de viajar más. En Cuba salpican agua por todos los rincones de la casa buscando purificar las vibraciones negativas. 

Una de las tantas costumbres compartidas por Colombia y Venezuela es el uso de ropa interior amarilla, práctica que, dicen, augura la llegada de riquezas por la simbología cromática. 

Y el rito infaltable en estos países es el abrazo en familia, previo conteo de los últimos segundos del año que termina. Este acto significa reconciliación y unión, usualmente deshace rencillas y, lo más importante, permite expresar el amor y los buenos deseos.

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AFP
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