El trauma que desencadenó el secuestro de un militar

Lunes, 29 de Marzo de 2021
El sargento segundo del Ejército, Antonio Misse Cevallos fue secuestrado en la trocha El Palmar de Villa del Rosario.

Después de tres meses y catorce días, desde que el suboficial del Ejército, Antonio Misse Cevallos fue secuestrado en la trocha El Palmar, de Villa del Rosario, por un grupo de hombres armados que se lo llevó hacia el territorio venezolano junto con su sobrino menor de edad, la tristeza y la resignación siguen latentes entre sus familiares.

Las hijas del militar siguen pidiendo el regreso de su papá al hogar, situación que se ha convertido en un ‘dolor de cabeza’ para Diana Katerine Díaz, esposa del uniformado.

“Cada vez que voy a salir, mi hija menor me pregunta que si voy a buscar al papá y que si pronto llegará, por lo que me toca decirle que él está trabajando”, dijo la mujer con evidentes gestos de tristeza.

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Con el pasar de los días, sin tener noticias de su ser querido, la vida en la casa del sargento segundo del Ejército, quien cumplía con sus labores en Popayán, son tristes y confusos, sin tener certeza sobre su paradero.

En Caracas

Según explicó la esposa del militar, a través de la Cancillería colombiana pudieron conocer que, al parecer, Misse está en una guarnición militar en Caracas (Venezuela), pero sin embargo, no han podido tener contacto con su ser querido.

“Eso es lo que se ha conocido a través de otros presos colombianos, pero nadie ha podido verificar que sea cierto y no se ha tenido contacto con mi esposo”, recordó la mujer.

Por lo tanto, Díaz continúa exigiendo noticias sobre el paradero del papá de sus hijas, para que acabe el tormentoso episodio por el que está atravesando su familia.

El hecho

Antonio Misse salió junto a su sobrino, de 11 años, a andar en bicicleta, alrededor de la trocha El Palmar, en Villa del Rosario, luego de haber estado en Boconó.

Según se conoció, aunque los familiares habían planeado buscar un río cercano para bañarse, el militar después decidió parar en un punto de la trocha y tomarse una foto.

En ese instante, un hombre se les acercó y les advirtió que estaba prohibido tomarse fotos en este sitio, por lo que Misse le entregó el celular y le aseguró que no había ningún problema en borrar la fotografía.

El militar le manifestó al desconocido que era miembro del Ejército de Colombia, por lo que este hombre le transmitió el mensaje a sus acompañantes, que estaban a bordo de una camioneta blanca, al otro lado del río, es decir, en suelo venezolano.

De inmediato, la camioneta atravesó el río hacia donde estaban los dos familiares y obligaron a subir a Misse, para hacerle algunas preguntas, sospechando que era un espía, mientras que el menor se quedó en compañía de dos hombres y una mujer, en motocicletas.

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Después de unos minutos, todos se reunieron en el territorio venezolano, donde avanzaron hacia una casa deshabitada por el sector La Invasión, de San Antonio del Táchira, donde fueron recibidos, al parecer, por miembros del Ejército de ese país.

Allí, estuvieron por algunos minutos a la espera de las indicaciones, al parecer, de otros integrantes de la fuerza pública del vecino país. Finalmente, los dos familiares fueron trasladados hacia San Cristóbal, adonde llegaron a la medianoche.

El menor de edad pasó la noche en un destacamento de la Guardia Nacional Bolívariana, donde, según se conoció, recibió buen trato y al otro día le brindaron desayuno.

Sin embargo, los interrogatorios no cesaban y eran constantes, con pocos minutos de diferencia. A su tío, los demás uniformados se lo llevaron hacia otro lugar y desde ese momento no hay noticias de su ser querido.

Finalmente, el menor de edad regresó a suelo colombiano traído por las autoridades venezolanas al puente internacional Francisco de Paula Santander, donde lo recibió su mamá, pero de Misse no hubo ninguna respuesta.

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