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Familias de soldados secuestrados piden su liberación

Sábado, 6 de Noviembre de 2021
Las familias de los dos soldados secuestrados en el Catatumbo no tienen pruebas de supervivencia de sus seres queridos.

En Los Patios y Pamplona hay dos familias que perdieron su tranquilidad esta semana y todo por cuenta de los grupos armados ilegales que dominan el Catatumbo bajo la mirada inerte de las autoridades.

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Milena Chona es integrante de esas dos familias. Para ella, cada hora que pasa sin tener noticias de su hijo, el soldado profesional Dayán Leonardo Ávila Chona, de 22 años, quien fue secuestrado el mediodía del jueves, en el sector Brisas del Tarrita, en la vía Cúcuta-Ocaña, es una tortura que soporta con la esperanza de volver a abrazarlo, cocinarle su plato favorito y escuchar sus anécdotas como militar.

En los diálogos entre ella y su hijo, siempre estuvo presente que si en algún momento lo llegaban a secuestrar, sería por su misión como militar, pero nunca llegaron a pensar que eso sería una realidad, y lo peor, que pasaría cuando él apenas empezaba a disfrutar el papel de papá, pues hace un año su esposa tuvo una bebé, que tiene sus mismos ojos verdes.

“Una madre siempre está preparada para lo que le pase a un hijo, pero es mentirse a sí misma, afirmar que uno no se preocupa por cómo está. Si ya comió, durmió bien, cosas mínimas que llegan al alma” explicó la angustiada madre.

El destino de Dayán siempre estuvo alineado a la rudeza de la vida militar, pues su papá es un soldado pensionado. 

“Desde muy pequeño (Dayán Ávila) dijo que iba a ser militar, quizá, guiado por el ejemplo de su padre. Cuando se graduó del colegio prestó el servicio militar, durante un año, y luego hizo el curso de soldado profesional. Ya lleva tres años y medio de servir a Colombia” explicó con orgullo Milena Chona.

Dayán Ávila Chona fue secuestrado por miembros de la disidencia de las Farc, cuando conducía una camioneta blanca blindada, que tenía como destino Ocaña para llevar personal médico. 

Al llegar al sector Brisas del Tarrita, el militar y los especialistas en salud observaron que habían incinerado una tractomula y que había varios hombres armados, por lo que intentaron devolverse, pero en ese momento fueron atacados a disparos y no pudieron hacer nada.

Los desconocidos obligaron a los ocupantes de la camioneta a bajarse y al verificar quienes eran, se dieron cuenta que Dayán Ávila era un militar. Según testigos, a pesar de que él iba vestido de civil, lo descubrieron por el carnet del Ejército. 

Al parecer, los hombres tuvieron la intención de asesinarlo, pero ante los ruegos del personal médico que lo acompañaba, decidieron secuestrarlo y hasta el cierre de esta edición no se tenía conocimiento de su paradero.

Según la mamá del soldado, las ganas de apoyar a las personas, lo llevaron a ser parte de la brigada médica. Y es que el uniformado completaba ocho meses como conductor de la camioneta blanca en la que transportaba a profesionales de la salud a diferentes municipios de Norte de Santander. 
 

 

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Piden que les respeten la vida y que entiendan que ellos solo cumplían misiones humanitarias

Así se enteraron


Los padres siempre presienten lo malo que le va a pasar a un hijo, pero a Milena una corazonada le avisó que algo iba a pasar, pues el jueves, cuando Dayán salió a las 5:40 de la mañana de su casa, luego de haberse quedado desde el martes, ella así lo sintió.

Desde que arribó a su casa, él estaba a la espera de que el alto mando militar le ordenara transportar a otros médicos, por lo que aprovechó estos días para quedarse en la casa de sus padres y volver a los momentos familiares. 

 

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Antes de que el militar se fuera, ella le dio la bendición y lo abrazo, además, quedaron en hablarse por celular cuando él estuviera en Ocaña. La mujer tenía contabilizado el tiempo que duraba el viaje.

“Yo tengo calculado cuánto tarda cada viaje: cuatro horas normalmente y hasta siete, si hay complicaciones. Por lo que yo estaba tranquila porque creía que iba a llegar bien y pasado ese tiempo lo volvería a llamar”, señaló Milena.

Sin embargo, el pánico se apoderó de ella cuando pasadas las 11 de la mañana, llamó para preguntarle en qué lado iba y cómo estaba; pero, nadie le contestó. De inmediato marcó otras dos veces, sin tener respuesta alguna, en ese instante le dijo a su esposo que creía que algo malo le había pasado a Dayán Leonardo.

Ante eso, la angustiada mamá llamó al Jefe de Transportes del Batallón, quien le informó que habían quemado una tractomula en la vía Ocaña-Cúcuta y no sabían nada sobre Dayán, por lo que creían que había sido secuestrado.

“Mi esposo llamó al comandante del Batallón de Cúcuta, quien le confirmó que mi hijo estaba secuestrado. Yo bajé como a las cuatro horas hasta la base militar para saber más. Me encontré con la noticia de que el personal médico había llegado a la ciudad para corroborar el secuestro”, aseguró la mujer.

 

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Milena Chona solamente pide que su hijo vuelva a casa sano y salvo, para que siga trabajando por brindarle un mejor futuro a su pequeña hija y a su esposa, con quien se casó hace un año.

Le pide a los secuestradores pruebas de supervivencia de su hijo, pues la incertidumbre de no saber en qué estado se encuentra es una tortura que no quiere seguir padeciendo.

“Si ya comió, si lo han torturado, si lo tienen con ropa o desnudo. Es una angustia que nadie se imagina”, concluyó la mamá del soldado Dayán Ávila.

 

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Piden que les respeten la vida y que entiendan que ellos solo cumplían misiones humanitarias

 

Oran por Jeison 

La esposa de Jeison Martínez Tapias, de 37 años, también está viviendo el mismo calvario que Milena Chona. Ella aún recuerda que su marido le calmó su mal presentimiento diciéndole que todo estaba bien. 

Sin embargo, no fue así, pues miembros del Eln lo secuestraron miércoles en Vetas del Mirador, zona rural de Tibú, cuando llevaba agua puerta a puerta en un camión cisterna.

Ella se enteró del secuestro cuando, el miércoles en horas de la tarde, llegaron a su vivienda un grupo de soldados, junto con una psicóloga, para darle la mala noticia. Desde ese momento, ella no ha parado de clamarle al Señor del Humilladero, patrón de Pamplona y los militares de ese municipio, para que los violentos liberen a su esposo, porque sus dos hijos lo necesitan.

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“Les pido de todo corazón a quienes tienen en su poder a mi esposo, que por favor le respeten la vida. Él procede de una familia humilde y en el momento de la retención estaba cumpliendo con una misión humanitaria, como era la de llevarle agua a la comunidad” comentó la mujer en medio de lágrimas. 

La esposa del militar les reiteró a los captores que lo dejen libre cuando antes, porque ellos lo están esperando en casa y que tengan en cuenta que es el sostén de la familia. “Por favor los niños lo quieren ver de nuevo”, clamó al finalizar la ceremonia religiosa.

Añadió que los papás del soldado residentes en Ortega, Tolima, y también se encuentran angustiados al no saber nada sobre su hijo. “Ellos no entienden el por qué suceden estas cosas. Desde allá también están en oración y le piden a quienes lo tienen en su poder que lo dejen libre”.

Martínez Tapias es oriundo de Quinchia, Risaralda, fue criado en veredas cercanas al municipio Ortega, Tolima. Tiene 14 años de trayectoria militar, de los cuales van 6 años asignado como conductor del Batallón de Ingenieros de Construcciones número 50, con sede en la vereda Vetas Central, de Tibú.
 

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