Sicario usó a un niño para tratar de encubrir un homicidio

Martes, 23 de Febrero de 2021
En Cerro de La Cruz se escucharon tres disparos.

“No me maten, no me maten, que tengo una bebé recién nacida”, fueron los gritos que ayer escucharon varios habitantes del sector La Capilla, en el barrio Cerro de la Cruz.

Luego de las suplicas, sonaron tres disparos, que retumbaron entre las viviendas de ese lugar, que está en la ciudadela Juan Atalaya.

Esas fueron las señales del presagio de que algo terrible había sucedido y que obligaron a los residentes de ese sitio a permanecer por varios minutos encerrados.

Solo hasta que escucharon las sirenas de varias patrullas de la Policía Metropolitana (Mecuc) fue que algunas personas se atrevieron a salir y a percatarse de lo que había sucedido, encontrando a un hombre tendido en el piso con varios disparos en su cabeza.

Las autoridades de inmediato procedieron a buscar detalles de lo ocurrido, para tratar de identificar y ubicar a los responsables del hecho.

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La historia
Lo primero que conocieron los investigadores, fue que hacia las 11:45 de la mañana de ayer, Henry Leonardo Bolaños Combariza salió de su casa ubicada en el barrio Seis de Enero, justo al frente del cerro donde fue asesinado.

El hombre, de 22 años, cruzó la autopista de Juan Atalaya para ir rumbo a Cerro de la Cruz, donde recogería un dinero que cada lunes pedía prestado para poder ir a comprar la verdura que vendía de martes a domingo por diferentes barrios de Cúcuta.

Pero cuando Bolaños Combariza caminaba por la avenida 10 con calle 8, de ese sector, de repente se cruzó con un grupo de personas que, al parecer, lo estaban esperando para acorralarlo y así terminar una rencilla que tendrían con él.

Al parecer, uno de los hombres que estaba entre el grupo, al ver a Henry Leonardo, comenzó a agredirlo a golpes y todo por un problema pasado que él había tenido con otro hombre cercano al agresor.

Luego de los golpes, algunos testigos relataron a las autoridades que oyeron gritar a Bolaños suplicando por su vida y pidiendo que no se la arrebataran, pues quería ver crecer a su hija.

Aunque intentó correr, la víctima recibió tres tiros en la cabeza. Su cuerpo quedó casi en la esquina de una de las viviendas, a unos metros se observaban sus zapatos tipo cross azules y cerca de él estaba totalmente destrozado el reloj que llevaba puesto.

La huida 
Lo más increíble de este hecho, es que el grupo de personas de acento extranjero que estaba en ese lugar, rápidamente huyó, pero según se pudo conocer, el pistolero utilizó a un menor de seis años que estaba presente, para esconder el revólver con el que asesinó a Henry Bolaños.

En medio de la reacción inmediata de la Policía Metropolitana, los uniformados lograron darse cuenta de que cerca de donde quedó muerto Bolaños, iban caminando dos mujeres y un menor de edad.

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Ellas al ver que iban a ser interceptadas por los policías, salieron a correr, por lo que solo fue detenida una mujer y el infante. Al solicitarle un registro a ella, le hallaron 104 gramos de base de coca.

“Cuando le dicen a la mujer que quedaba capturada, la señora se opuso y en esas el menor, asustado, contó la verdad. Les aseguró a las autoridades que en sus partes íntimas tenía un arma que se la metió un hombre”, sostuvo una fuente.

Al cierre de esta edición, las autoridades pusieron en protección al menor de edad y realizaban la búsqueda del hombre señalado del asesinato.

Al parecer, el menor venía siendo entrenado por estas personas para transportar armas y no se descarta que lo hayan utilizado en otros hechos violentos.
 

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