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Yhonier Leal, Caín que no solo mató a Abel sino a Eva

Sábado, 22 de Enero de 2022
Lady Diana Salazar, exnovia de Yhonier Leal, dijo que lo notó más triste después de la muerte de su perro

 

Conmovida por la historia que había escuchado durante las últimas 48 horas, la juez 14 de control de garantías de Bogotá, le confesó al sindicado, Yhonier Leal, su sorpresa por el hecho de que hubiera asesinado a su madre, mientras “otros, como yo, daríamos lo que fuera por tener con vida a la nuestra”.


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El impacto que le produjo el caso, más como persona que como jueza, es el mismo que han sentido todos los colombianos desde el pasado martes, cuando Leal decidió aceptar cargos por el crimen de su hermano, Mauricio, un reconocido peluquero de Bogotá, y su madre, Marleny Hernández.  ¿Cómo puede alguien matar a su madre y a su hermano?, es la pregunta que muchos se hacen desde ese día.

“Aprovechó la oportunidad para hacer mi manifestación de arrepentimiento, pidiendo perdón a mi familia, a mis hijos, a las víctimas y a todo Colombia por los hechos acontecidos, y a comprometerme a que jamás volverá a acontecer una situación de tal magnitud”, fue la única explicación que dio Leal en medio de la audiencia.

 

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“Estamos hablando no de un hombre enfermo sino de un sujeto malvado que seguramente por situaciones, emociones y pensamientos de ira, envidia y codicia, planeó y ejecutó el crimen de sus dos familiares”, asegura el sicólogo forense Belisario Valbuena, experto en perfilación criminal.

Y agrega: “es posible que tenga algún trastorno antisocial de personalidad, que es lo que comúnmente la gente llama psicopatía, por su falta de empatía y control sumado a su capacidad de mentir de forma patológica”.

Las investigaciones de la Fiscalía, que presentó un detallado informe ante la juez, muestran que Yhonier Leal venía planeando el crimen desde hacía por lo menos 4 meses.

Parte de su plan consistió en irse a vivir a La Calera, en donde abusando de la confianza de su madre y de su hermano, aprovechó para hacerles ‘inteligencia’: analizaba a qué horas salía Mauricio de la casa, qué se quedaba haciendo su madre en la casa, qué personas la acompañaban, quién los visitaba y, en últimas, cuál era el mejor momento para asesinarlos.


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Los testimonios presentados por la Fiscalía también revelaron que la relación entre Mauricio y Yhonier no era buena.

Esteban Buitrago, quien administraba la publicidad y el mercadeo de la peluquería de Mauricio Leal, testificó que Yhonier le tenía envidia a su hermano. “Él (Mauricio) me mostraba muchas conversaciones que tenía con Yhonier por el celular donde lo trataba de tacaño y todo el tiempo le pedía plata”, afirmó.

Maryuri Orrego, también empleada de la peluquería, aseguró a los investigadores que Mauricio se enteró de que Yhonier hablaba mal de él con sus clientes; les decía que era un envidioso, que nunca lo ayudaba. Luego de que le pidió 300 millones de pesos de préstamo, que Mauricio no le dio, fue cuando aumentaron los roces.

Y Andrés David Sánchez Hernández, sobrino de Marleny Hernández, dijo que en la familia ya era un secreto a voces que “Yhonier vivía resentido con Mauricio por que teniendo tanto dinero no lo hacía” y que siempre estaba “estresado por las deudas que tenía”.

“El análisis nos permite decir que Yhonier Leal tiene rasgos de un sujeto calculador, perverso, que planeó sin duda la comisión del crimen. Eso descarta, en él, alguna situación clínica, psiquiátrica, patológica, con un posible diagnóstico por ejemplo de esquizofrenia o de cualquier otro trastorno”, explica el sicólogo forense Valbuena.

En su opinión, es muy probable que la Fiscalía se haya quedado corta al decir que Yhonier planeó el crimen  durante 4 meses. Él cree que debía venirlo preparando desde mucho tiempo atrás, incluso por años.


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Ese factor de competencia con su hermano es, según Valbuena, un elemento clave del crimen.
“Fíjese que él usa una de las prendas, que eran del hermano (una chaqueta blanca que usó en una entrevista con Caracol) como una especie de trofeo, para decir: ‘yo estoy aquí, mi hermano ya no está, ahora yo soy el centro de atención’”, dice.

Y, por supuesto, el dinero.

A los investigadores de la Fiscalía les provocó sospechas el afán que tenía Yhonier por quedarse con el dinero de su familia. No solo presentó una serie de derechos de petición a Bancolombia y Davivienda para averiguar cuánto dinero había en las cuentas de su hermano y su madre, sino que se autonombró como representante legal de la Sociedad Mauricio Leal Peluquería, SAS, y designó como secretaria ad hoc a su ex compañera sentimental, Luz Helena Betancourt.

También hizo gestiones ante los fiscales delegados a cargo del caso para obtener los ‘tokens’ que le permitieran hacer retiros de las cuentas, porque, según la interceptación que le hicieron a su celular, “como sea, requería sacar dicho dinero”.

Al tiempo que mostraba tanta preocupación por el dinero, Yhonier no parecía demasiado conmovido por la muerte de sus familiares.

Su exnovia Lady Diana Salazar dijo también a los investigadores que lo notó más triste después de la muerte de su perro Dews. En las entrevistas que dio a diferentes medios de comunicación después del crimen, contestó con cierta frialdad, como si sus respuestas fueran preparadas.

Es imposible penetrar en la mente de un asesino, pero, las evidencias recogidas por la Fiscalía muestran que años de envidias, rencores y resentimientos, sumados a una personalidad patológica, terminaron dando lugar a un horrendo crimen.


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“Yhonier, Mauricio y su otro hermano formaban parte de una familia disfuncional, una familia que ocultaba algunos antecedentes de maltrato psicológico, de maltrato entre ellos, de comparaciones, de poner en pedestal a uno de los hermanos por encima de los otros. El mote que se ganó Mauricio de ‘niño genio’ generaba no solo envidias sino odio, que es una emoción humana perniciosa, la misma emoción que desde tiempos inmemoriales se conoce en los textos de Caín y Abel”, concluye Valbuena.

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Colprensa
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