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Turismo del Táchira se ha reinventado en la pandemia

Jueves, 21 de Octubre de 2021
Los operadores de deportes extremos movilizan unos 300 turistas semanales.

El estado Táchira cuenta con diversos ecosistemas que ofrecen alternativas variadas a los amantes del ecoturismo y los deportes de aventura, convirtiéndose en una alternativa sana y segura en tiempos en que el aislamiento y el encierro asfixian a los más inquietos, permitiendo al turismo tachirense, reinventarse en medio de la adversidad y las restricciones por la COVID-19.

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En las zonas altas, los páramos ofrecen unas 117 lagunas preglaciares, alturas que van desde los 1.800 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.) hasta los 3,950 m s. n. m. 

En estas montañas andinas pueden encontrarse pozos, cuevas, cavernas, cascadas, aguas termales, aguas azufradas en escenarios propicios para la práctica de deportes de aventura como senderismo, parapente, descenso con cuerdas, bien sea por paredes de piedra o en cascadas, espeleología (exploración de cuevas y cavernas), escalada, barranquismo, campismo y ciclismo de montaña, entre otros.

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Jorge Romero, directivo de la Asociación Tachirense de Deportes Extremos, señaló que durante el tiempo de pandemia los deportes extremos se han convertido en una alternativa para pasar tiempo de calidad al aire libre; por otra parte, las empresas turísticas dedicadas a este tipo de actividades se han adaptado para brindar todas las medidas de seguridad y bioseguridad, incorporando a sus equipos personal paramédico y guardando las normas establecidas por los organismos nacionales e internacionales de salud.

Los operadores turísticos dedicados al área de deportes de aventura vienen trabajando de la mano con posadas, hoteles, restaurantes y empresas de transporte, para ofrecer a sus clientes una experiencia integral que incluso en algunos casos incluye recorridos de artesanías para que los visitantes puedan llevarse un recuerdo artístico de su experiencia y así contribuir al crecimiento de todos los sectores vinculados a la cadena logística del turismo regional.

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Pozo Azul, ubicado en la población de Lobatera del estado Táchira. /Foto: Cortesía/ La Opinión

 

En medio de adversidades

Estas operadoras atienden un promedio de 300 personas semanales, una cifra nada despreciable para una entidad aislada de su propio país y de sus vecinos colombianos por restricciones de movilidad.

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El flujo aéreo permanece paralizado en Táchira por política gubernamental, pese a que la entidad cuenta con dos aeropuertos disponibles para la recepción de turistas nacionales e internacionales.

Incluso el transporte terrestre había cesado operaciones en 2020 y aún mantiene fuertes restricciones, amparadas en los protocolos por la pandemia; lo que, sumado a la escasez de combustible a escala nacional, hace casi imposible el acceso de turistas desde otras regiones del país, por lo que la empresa turística del Táchira apeló a sus propios coterráneos, a quienes se han esmerado en promover las bellezas naturales de la entidad.

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 cuidando las medidas de bioseguridad,  le han ganado la batalla al encierro y al aislamiento.   / Foto: Cortesía/ La Opinión

 

Las opciones más populares

Cristian Durán es el guía responsable de Turismo Sereware, una empresa que opera en Queniquea, una de las más remotas poblaciones del Táchira, rodeada de impresionantes paisajes y que en su área de influencia cuenta con la Represa Uribante-Caparo, cuyo complejo “La Trampa” fue durante muchos años importante atractivo turístico nacional e internacional.

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Hoy, olvidado bajo una deficiente administración gubernamental conserva la encantadora belleza de sus grandes espejos de agua y su pueblo sumergido, que sale a la luz en época de sequía como un fantasma de tiempos pasados.

Refiere que entre los principales atractivos del Táchira se encuentran la gran cantidad de balnearios naturales, como los pozos azules de Lobatera, pequeños jacuzzis formados de la actividad minera, con aguas que a primera vista reflejan un azul impresionante, pero que al agitarse se tornan de color rojizo debido a los minerales que allí se encuentran sedimentados.

Los ríos que conducen a estos pozos y en general los que alimentan la abundante frondosidad de las montañas del Táchira, construyen escenarios ideales para el rapel, el descenso en canoas y un sinfín de actividades al aire libre.

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Piden que se abra la frontera para reactivar esta parte de la economía. / Foto: Cortesía

 

Las cuevas de Rubio tienen un atractivo irresistible para quienes aman la exploración en espacios reducidos, alcanzarlas incluye caminatas entre cafetales y montaña virgen. 

Los operadores turísticos del Táchira conocen del interés del turista colombiano por conocer y disfrutar de las bellezas naturales que ofrecen los parajes tachirenses, los cuales resultan mucho más atractivos debido a los bajos costos que representan ante el diferencial cambiario entre ambos países y el uso generalizado del peso como moneda de cambio en esta región de Venezuela.

Es por ello por lo que abogan por la reapertura de los pasos formales sobre los puentes internacionales, para que el tránsito de las personas a uno y otro lado de la frontera contribuya a la reactivación de uno de los sectores más golpeados por la crisis y la pandemia.

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Eilyn Cardozo

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