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Redes y juegos, una receta ideal contra el encierro

Viernes, 20 de Marzo de 2020
 El INS señala que es fundamental que las personas tomen una serie de medidas para mantener la salud mental en equilibrio.

Después de aproximadamente una hora y media de esfuerzo al tope para cumplir con el programa de entrenamiento que envió el cuerpo técnico, intentando mantener el plantel en forma, la jornada laboral en casa del futbolista concluye. ¿Y después qué?

Decía el exportero del DIM, Nelson Ramos, en una serie de testimonios recogidos en estas páginas hace un par de días acerca de cómo pasan la cuarentena diferentes atletas, que el mayor reto para un futbolista joven, y frente al cual era importante el apoyo de los más veteranos, era la cantidad de tiempo libre que tenían en una contingencia como esta y la dificultad para saber qué hacer con este.

Y no quiere decir esto que a los futbolistas les afecte más o menos el aislamiento que tiene a buena parte de los ciudadanos de diferentes países en sus casas como medida para combatir la transmisión del COVID-19.

De hecho, el Instituto Nacional de Salud de Colombia (INS) señala que es fundamental que las personas tomen una serie de medidas para mantener la salud mental en equilibrio en una situación que, evidentemente, la pone a prueba como ha sido el caso de la pandemia y las profundas modificaciones de las rutinas sociales.

Sin embargo, en el caso concreto de los futbolistas tiene algunos matices que valen la pena revisar.

El hábito de puertas abiertas

En 2010, la prensa española se armó un festín en contra de la decisión del técnico del Real Madrid, Manuel Pellegrini, de concentrar al equipo previo a los partidos.

Ya en ese entonces ese tipo de estrategias para mantener la disciplina del grupo parecían arcaicas, mucho más en Europa, donde las concentraciones nunca gozaron de mucha popularidad.

“Concentrar a los jugadores durante días, incluso semanas, era una práctica muy funcional en Suramérica, acorde a nuestra idiosincracia. Era un ejercicio muy útil para trabajar la ansiedad”, señala la sicóloga deportiva Laura Arias.

Recuerda la experta que en esas largas jornadas los futbolistas “llenaban crucigramas, jugaban cartas, ajedrez y enriquecían la comunicación del grupo. Hoy lo veo como una medida obsoleta, es inaplicable para esta generación de futbolistas, sobre todo por el contacto obligatorio que necesitan los jugadores con el exterior a través de redes sociales”, complementa.

Al no estar acostumbrados a este tipo de periodos de relativa inactividad bajo circunstancias de “retiramiento”, tal como lo hacían las concentraciones, la crisis actual ha puesto a los futbolistas a experimentar algo para lo cual solo tienen una medida eficaz: la interacción virtual.

Retos virales, videojuegos, interacción entre ellos y con el público por diferentes redes y cientos de videos, han conformado la receta de los futbolistas contra el encierro.

Para Javier Miralles, consultor para la gestión de imagen de futbolistas y clubes, no solo es normal sino necesario que mantengan contacto con el público. “Todos son profesionales, pero muchos de ellos son también marcas, tienen un equipo de trabajo de 4, 7 o más personas que depende de ellos y deben mantenerse visibles. Nuestro deber y de a quien corresponda asesorarlos es evitar que en medio de esa exposición den un paso en falso”, explica.

Pero además del hábito generacional y la dinámica profesional hay un tercer factor que los hace inclinarse a invertir este tiempo de aislamiento en estas actividades: la necesidad de competir.

El cese del fútbol los ha dejado sin la esencia de su oficio y de ahí el deseo que sienten por medirse ante otros así sea en hilarantes retos o videojuegos. Lo importante, según las indicaciones del INS, es que cada persona encuentre la estrategia perfecta para hacerle frente a la situación, que la vida retome el curso y que lo que esté en juego sean nuevamente cosas menos trascendentales, como tres puntos, por ejemplo.

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Colprensa
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