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La agonía del Lago de Maracaibo

Domingo, 6 de Octubre de 2019
Se encuentra en un constante derrame de crudo, alimentado por oleoductos y pozos carentes de mantenimiento.
Por el olor parece una refinería. Al tocarlo, el crudo impregna toda su viscosidad. En el oeste de Venezuela, el Lago de Maracaibo, cuyo subsuelo está lleno de petróleo, agoniza en un constante derrame de crudo, que está alimentado por oleoductos y pozos carentes de mantenimiento.
 
“Mira, a causa del viento del sur, el petróleo está en todas partes”, se lamentó Paúl, un pescador de Cabimas, cerca de la orilla oriental de este lago, una inmensa extensión de agua de 13.200 kilómetros cuadrados, que se conecta por un estrecho con el mar Caribe.
 
Sus herramientas de trabajo lo atestiguan: el casco de la embarcación está cubierto por una capa de crudo y las redes tomaron un tono negro azabache tras ser sumergidas en el agua contaminada
 
Cuando salimos a pescar estamos todos sucios de petróleo”, explicó el joven de 18 años, que prefiere reservarse su apellido. “Nos afecta la salud porque nos lavamos con gasolina para quitarnos las manchas”, agregó.
 
La contaminación es visible por todas partes. El agua de color verde neón muestra sus vetas de crudo y la orilla está salpicada de charcos negros y pastosos. Desde la cima de una palmera, un pájaro se agita para intentar deshacerse del petróleo que cubre sus alas, pero es un esfuerzo en vano. 
 
Giovanny Villarreal es vecino de Paúl y también es pescador. “El 50% de las especies vienen impregnadas de petróleo y se nos hace imposible que las compren y nos vemos obligados a lanzarlas al lago”, aseguró. 
 
En una cesta, su pesca del día luce modesta: algunos cangrejos se retuercen.
 
Giovanny es testigo de excepción de este “constante derrame de crudo”. Su casa está construida sobre unos palafitos en el lago. “A veces, en la noche no podemos dormir porque huele a gas. El gas que produce el mismo petróleo”, explicó el pescador. “Y nos vemos afectados de los pulmones, sobre todo los niños”.
 
Antes de dejar su huella en el ecosistema, los hidrocarburos que yacen bajo el lago impulsaron la riqueza de Maracaibo, la segunda ciudad del país, y de toda la región occidental de Venezuela.
 
“Hace más de 100 años que se extrae petróleo debajo del lago”, señaló el economista Orlando Ochoa, especialista en el sector petrolero.
 
Ahora Venezuela, que alberga las mayores reservas mundiales del oro negro, atraviesa la peor crisis económica de su historia reciente. El colapso del sector petrolero es tanto una causa como una consecuencia.
   
Los efectos ‘mortales’ de la crisis petrolera
 
La caída de los precios del petróleo, combinada con las sanciones de Estados Unidos, y la falta de mantenimiento de la infraestructura derrumbaron la producción de 3,2 millones de barriles por día (bpd), hace diez años, a menos de un millón de bpd actualmente.
 
“En el Lago de Maracaibo se están produciendo 160.000 barriles diarios. Eso es un sexto de lo que se producía hace seis años”, subrayó Ochoa.
 
La Estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) ya no tiene los medios para mantener miles de kilómetros de cables y tuberías submarinas, un deterioro que genera más daño ambiental. En otras palabras, “se produce menos, pero hay mayor contaminación”, sostuvo el experto.
 
PDVSA no ha publicado cifras del volumen de petróleo que se filtra diariamente en el Lago de Maracaibo. La AFP solicitó la información a la compañía, pero no obtuvo respuesta.
 
Yurasi Briceño, bióloga del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (estatal), ha enfocado su trabajo en la fauna de la parte septentrional del lago. Donde ella trabaja, “hay por lo menos ocho plataformas y tres de ellas están liberando petróleo desde octubre del año pasado”, dijo.
 
A lo largo de sus investigaciones, asegura haber encontrado a menudo mamíferos como delfines o manatíes afectados. 
 
“Los hemos visto marchar a la orilla todos manchados de petróleo y tienen toda la piel lesionada por el petróleo. Nosotros, como últimos consumidores en la cadena trófica (alimentaria), que comemos cangrejos o camarones, también nos contaminamos” por los elementos tóxicos que han ingerido los animales, sostuvo la científica. 
 
En Cabimas, Giovanny aseguró que ha hecho “llamados a la industria petrolera, al Ministerio de Medio Ambiente para que por favor se asomen, tomen en cuenta el asunto, pero no nos dan la cara”.
 
Y es que el problema no solo es la contaminación. En los últimos años, con la crisis económica, la piratería incrementó en el Lago de Maracaibo. “Me han atracado siete veces con armas y me han robado el motor y las especies”, se quejó impotente.
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AFP
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