Escuchar este artículo

¿Qué tapabocas usar?

Domingo, 25 de Octubre de 2020
Andrés Arias, médico pediatra e infectólogo del Hospital Erasmo Meoz, dio unas recomendaciones.

Tras la escasez de tapabocas que desató la llegada de la COVID-19 a Colombia, hoy en día la situación cambió y en el mercado existen todo tipo de variedades, calidades y precios. Sin embargo, no todos ofrecen la protección adecuada y no sirven para contrarrestar la pandemia o traen otro tipo de hongos o bacterias. 

La Procuraduría solicitó recientemente al Invima  (Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos) información relacionada con el seguimiento y control que se adelanta a los procesos de importación, fabricación y comercialización de tapabocas en el país porque, al parecer, algunos lotes importados de Asia y otros de fabricación nacional, que se encuentra en circulación, podrían tener presencia de 43 bacterias diferentes, hongos y heces de animales, perjudiciales para la salud.

Andrés Arias, médico pediatra e infectólogo del Hospital Erasmo Meoz, cree que más que los requisitos que se cumplen y quedan en el papel ante el Invima existe una falta de vigilancia al producto en la manufactura, puesto que en redes se evidencian industrias caseras en La India, China o Taiwan, donde los tapabocas caen al piso y nadie cumple con medidas de higiene en su manipulación. 

“Cuando se hace bajo un pobre sistema de manufactura y producción  fácilmente se contaminan porque las bacterias y los hongos son ambientales, están en las superficies también”, dice.

Para Arias, es importante recordar que los tapabocas tampoco son estériles y en estos pueden encontrarse algunos microorganismos en la evaluación de los mismos. “Lo importante es que no sean potencialmente malos para el ser humano o para generar infecciones secundarias en vez de prevenir”, dice.

La Procuraduría señaló que las malas prácticas de la fabricación, importación y comercialización de tapabocas, aunado a la presunta falta de vigilancia de estas actividades, podrían desencadenar el contagio de otras enfermedades y no garantizar la protección ante la COVID-19, poniendo en riesgo la vida de los colombianos.

Por ello, requirió que se adelanten estrategias de inspección, vigilancia y control sanitario en los establecimientos importadores, productores y comercializadores de tapabocas del país y que cumpla con las especificaciones y medidas de bioseguridad establecidas por el Gobierno y los organismos técnicos internacionales.

Arias recordó que debe hacerse buen uso de los tapabocas que cubran nariz y boca. “Idealmente que tengan tres capas, uno de ellas en algodón. El tapabocas simple o quirúrgico (blanco) lo puede usar la persona cotidiana y son los netamente recomendados”.

Sobre el tema, Carlos Arturo Martínez García, director del Instituto Departamental de Salud en Norte de Santander, no atendió los llamados de La Opinión.

En las calles

La Opinión recorrió algunas calles del centro de Cúcuta donde se ofrecen tapabocas desde $3.000 a $8.000 en el comercio informal. En almacenes de suministros y dotaciones para empresas se consiguen por $5.000 y en tiendas de marcas de ropa o diseñadores hasta por $25.000.   

De acuerdo con el Ministerio de Salud el uso del tapabocas es obligatorio fuera de casa, en aras de reducir el riesgo de contagio y propagación del virus. Según el despacho, si el 100 por ciento de las personas usara este implemento de protección se cortarían las cadenas de contagio. Al no tener una vacuna disponible, su uso, los protocolos de higiene y la distancia física son las medidas más eficientes para combatir el coronavirus.

Y llama la atención por la mala utilización “sin importar que esté dañado o roto, llevarlo suelto o a nivel del cuello, usarlo debajo de la nariz, quitárselo para hablar, ponérselo sucio o mojado, acomodarlo con las manos sucias, compartirlo con otras personas y no lavarlo cuando es de tela”.

El de tela

La agencia de noticias Colprensa señaló que la Universidad Manuela Beltrán realizó un estudio frente al hecho de que buena parte de la población prefiere el tapabocas de tela, al ser reutilizable.

El resultado da cuenta que el tapabocas no basta por sí mismo. Por eso, es aconsejable que esté complementado por una careta, dado que el virus también se puede transmitir por las membranas mucosas que cubren la parte blanca de nuestros ojos. A esto se suma el lavado constante de manos, incluso para quienes permanecen la mayoría del tiempo en casa.

Los tapabocas más efectivos

Un estudio de la Universidad Duke, en Estados Unidos, y publicado en la revista Science Advance, parece dar una respuesta. El método de los investigadores se basó en el uso de una caja negra a través de la cual pasaba un rayo láser para crear un haz de luz, mientras que una persona que usaba distintos tapabocas hablaba por un orificio para que en otro extremo una cámara de un celular registrara el efecto que tenían las gotas en la dispersión del haz de luz.

En total analizaron 14 tapabocas. El que tuvo la calificación más favorable fue el N95, con un 99.9 % de efectividad. Sin embargo, tras la escasez de estos elementos en el mercado, el Ministerio de Salud ordenó a inicios de abril que fuera de uso exclusivo para el personal de salud, sobre todo en aquellos que trabajan en UCI.

El tapabocas quirúrgico convencional arrojó en el estudio un 99,5 %. Después le sigue el de polipropileno con algodón, cuya mezcla de material le ayudó a tener un puntaje de 95 %.  Los de tela muestran niveles de protección que oscilan entre el 85 % y 5%, que dependen del número de pliegues y calidad del material.

Image
La opinión
La Opinión