Buscarán a los cóndores para saber cuántos hay en la región

Domingo, 29 de Noviembre de 2020
Con censo nacional pretenden fomentar la preservación de los cóndores, casi extintos por la caza .

El cóndor andino, una de las aves más grandes del mundo y el único animal que hace parte de los símbolos  patrios  de  Colombia,  está en riesgo y podría desaparecer.

Por esta razón, varias organizaciones privadas y oficiales se unieron para realizar el  primer Censo Nacional de la especie que también habita en lo más alto de las montañas en Norte de Santander.

De  acuerdo  con  las  premisas  del  recuento, liderado por la Fundación Neotropical,  Parques  Nacionales  Naturales  de Colombia, WWF, WCS y la Fundación Hidrobiológic George Dahl, se pretende generar  información  actualizada  sobre  el  estado  de  las  poblaciones  del  cóndor  en el país y así orientar estrategias que faciliten su conservación a largo plazo.

La actividad se realizará con la metodología de censo simultáneo que consiste en que un gran número de observadores, distribuidos a lo largo de todo el  país, pueden registrar la mayor  cantidad  de  cóndores  posibles  de  manera  simultánea.  Las  personas  interesadas  pueden  inscribirse  hasta  el  31  de  diciembre  en  un  link  que  se  encuentra  en  la  página  web de Parques Nacionales y durante los próximos  meses  de  enero  y  febrero  se  realizarán  las  jornadas  de  capacitación  virtual y se seleccionarán a  los encargados de cada punto de observación.

El  recuento  se  llevará a cabo del 13 y hasta el 15 de febrero de 2021, días en que los participantes podrán apoyar la iniciativa, registrando toda la información en un formulario y plataformas definidas durante la capacitación.

Además  de  las  entidades  que  lideran  el  censo, esta iniciativa contará con el apoyo de diversas instituciones entre las que se encuentran las  Corporaciones Autónomas Regionales (CAS, Corpocaldas, Corponariño, Corpocesar, Corpoguavio), el  Instituto  de  Investigación  Alexander  Von  Humboldt,  el  Instituto  de  Ciencias  Naturales  de  la  Universidad  Nacional,  la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad  UDCA,  la  Uniagraria  y  la  Universidad del Magdalena, así como organizaciones no Gubernamentales como ProCAT, la Fundación BioInn, la Sociedad Ornitológica  del  Nororiente  Andino,  la  Asociación Colombiana de Ornitología y la Gobernación de Santander.

Alberto Peña, biólogo de la Universidad de  Pamplona  y  asociado a  la fundación Neotropical, indicó que entre los 8 sitios donde se adelantará el censo en Norte de Santander figuran sectores de los páramos Guerrero, Almorzadero y Santurbán, en zonas rurales de Cáchira, Chitagá, Cácota, Labateca, Silos, Mutiscua, Ábrego y Arboledas, entre varias poblaciones.

“Queremos identificar un número aproximado de cuántos individuos pueden habitar en Norte de Santander”, indicó Peña.

Para el desarrollo del censo se seleccionarán previamente los puntos de observación, a partir de registros históricos de la especie y datos de seguimiento satelital. 

Los  observadores  que  se inscriban para el censo se distribuirán en estos puntos dependiendo de su lugar de procedencia o interés.

Quienes se inscriban, recibirán una capacitación en la que se explicará la metodología y se definirán los encargados en cada punto de observación de la inmensa ave que puede medir hasta tres metros de largo, con las alas extendidas, pesar entre 8 y 16 kilogramos  y comer  hasta  2,5  kilógramos  de carne y vísceras de  animales muertos para acumular reservas de grasa que le permiten sobrevivir durante largas semanas sin comida.

Dependiendo del punto definido y del grupo de observadores que participarán se deberá asegurar  que  al  menos  una  persona por grupo cuente con los equipos mínimos de observación.

Ave clave para el ecosistema

Se cree que actualmente existen menos de 150 cóndores en el país, sin embargo no hay datos claros sobre el estado de sus poblaciones porque tienen tasas reproductivas extremadamente bajas debido a que ponen un solo huevo cada 2 o 3 años.

Uno de los últimos cóndores avistado en Norte de Santander correspondió a un ave que tras un largo trayecto se posó en un sector elevado del páramo Guerrero, en zona rural de Cáchira.

En  agosto  pasado,  cuando  el  país  se  encontraba en cuarentena por la pandemia del coronavirus, un campesino de la zona registró en su celular el momento en  el  que  un  cóndor  aterrizó  y  por  un  instante  estuvo  cerca  de  varias  cabras  que se encontraban allí.

“Había  gente que decía  que en la fotografía  el cóndor se  iba  a  comer  las  cabras y eso es erróneo porque el animal no es depredador, es carroñero”, agregó Alberto Peña.

Entre los beneficios que los cóndores generan  al  hombre  se  encuentra  que  aceleran la descomposición de la carroña y reducen la posibilidad de transmisión de  enfermedades  generadas  por  patógenos  de  animales  en  descomposición.  Disminuyen  la  presencia  de  especies  oportunidad  (animales  carroñeros),  roedores y perros ferales (perros feroces,  depredadores y errantes).