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Carne de animales silvestres, un riesgo para la salud humana

Sábado, 10 de Marzo de 2018
Esta práctica, incentiva la cacería de especies con algún grado de amenaza, y acelera la degradación de los ecosistemas.

En las fincas y en las veredas de Norte de Santander es común que los campesinos y agricultores cacen animales silvestres para consumir su carne, reemplazando así el pollo y las carnes de res o de cerdo que se expenden en supermercados y almacenes de cadena.

La práctica, aparentemente inofensiva, de un lado incentiva la cacería de especies con algún grado de amenaza, y de otro, acelera la degradación de los ecosistemas.

Sin embargo, estas no son solo las consecuencias. Las aves y mamíferos silvestres que son los grupos más ligados al consumo, son portadores de virus y de enfermedades que ponen en riesgo a la salud humana.

“Las personas consumen monos, armadillos, guartinajas, ñeques y no saben que estos animales son reservorios de enfermedades que se pueden transmitir como la leishmaniasis y todas sus manifestaciones, el chagas, arbovirosis y leptospirosis”, dijo el biólogo Carlos Cáceres Martínez, del Grupo de Investigación en Ecología y Conservación de Fauna Silvestre de la Universidad Nacional.

Él, junto con el magister Juan Acevedo Quintero, quien también integra el grupo de investigación de la Universidad Nacional, los docentes  Diego Armando Carrero Sarmiento y Nelson Fernández Parada, de la Universidad de Pamplona y el maestro Richard Hoyos López, del Grupo de Resistencia Bacteriana y Enfermedades Tropicales de la Universidad del Sinú, unieron esfuerzos para hacer estudios.

Por ello, están trabajando en analizar los patrones y las relaciones que existen entre aves, mamíferos, reptiles y anfibios; con virus como el dengue, el zika y el chikunguya; e insectos vectores, principalmente flebotomíneos (vectores de patógenos como la leishmaniasis) presentes en los departamentos de Santander y Norte de Santander.

En 2016, los profesores Carrero y Hoyos López publicaron los resultados de un estudio efectuado en un área del río Pamplonita. Ellos evidenciaron una alta diversidad de insectos verrucarum, ligados a la presencia de parásitos de la leishmaniasis, implicados en la manifestación cutánea de la enfermedad.

El trabajo de los académicos hace parte de los estudios de medicina de la conservación, hechos por el Grupo de Investigación en Ecología y Biogeografía de la Universidad de Pamplona.

Lo investigado desde hace dos años, busca identificar áreas de transmisión y posibles nuevos patógenos para la salud pública humana.

Con el nuevo estudio, los especialistas también concentran su trabajo en evidenciar cómo la transformación de los ecosistemas naturales, contribuye a la aparición de brotes de enfermedades que pueden encontrarse en los animales silvestres.

“Queremos aportar a las políticas públicas de salud a nivel local y regional y a que se pueda hacer un mejor manejo de esta problemática”, argumentó Cáceres.

Panorama nacional

Colombia es un país ubicado en una región tropical, con variedad de ambientes, humedad y altas temperaturas, que generan condiciones para la aparición de insectos flebotomíneos, que al picar a los animales silvestres como mamíferos, les transmiten enfermedades y posteriormente los humanos se convierten en huéspedes accidentales.

En Colombia han aumentado los casos de leishmaniasis y se calcula que más de 10 millones de personas están en riesgo de contraer esta enfermedad, teniendo en cuenta los cambios originados por el calentamiento global, la transformación del suelo y el número de insectos flebotomíneos. 

De acuerdo con Cáceres, Norte de Santander es catalogado como foco de enfermedades de origen zoonótico, especialmente leishmaniasis y dengue. Hasta ahora, “la mayoría de estudios están ligados a áreas donde hay presencia de brotes de enfermedades, siendo inexistentes los trabajos que evalúan la dinámica de estas enfermedades en áreas naturales”.  

Norte de Santander es el departamento con mayor incidencia en la transmisión de leishmaniasis, después de la región comprendida por el Valle del Río Magdalena y la región Caribe.

“Varios autores consideran las zonas cafeteras de Norte de Santander como áreas endémicas de esta enfermedad, especialmente en municipios como Gramalote, en donde se han encontrado 12 especies de flebotomíneos”, argumentó.

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