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Descubren dos nuevas especies de ranas de lluvia en Toledo

Sábado, 21 de Marzo de 2020
El hábitat de estos anfibios son los bosques húmedos tropicales que están en cercanías del Parque Nacional Natural Tamá.

Una década de intensas investigaciones y de largas caminatas por las montañas del nororiente de Colombia le han significado al biólogo Aldemar Acevedo registrar a 12 especies de anfibios de las que no se tenían reportes en Norte de Santander, las cuales hacen parte de la colección de ciencias naturales de la Universidad de Pamplona.

Él, además, ha descubierto a cuatro nuevas especies para la ciencia, dos de salamandras y las más recientes que son dos pequeñas ranas de lluvia, cuyo hábitat está en el municipio de Toledo. 

La primera vez que Acevedo observó a las ranas fue hace dos años, en los bosques húmedos tropicales ubicados en las partes bajas del Parque Nacional Natural Tamá.

Desde entonces comenzó a investigarlas concluyendo que eran nuevas especies para la ciencia. En la caracterización de las ranas y quienes figuran como coautores de un artículo científico publicado por la prestigiosa revista Zootaxa, participaron el también biólogo nortesantandereano, Orlando Armesto, y el investigador chileno, Eduardo Palma.

Los dos biólogos regionales actualmente cursan un doctorado en ciencias biológicas mención ecología, en el Laboratorio de Biología Evolutiva de la Universidad Católica de Chile.

Los nombres dados a las especies descubiertas son rana de lluvia de Ardila (Pristimantis ardilae), en homenaje a la herpetóloga colombiana María Cristina Ardila Robayo, quien falleció en 2017 y dejó un legado de 15 especies nuevas para la ciencia en Colombia.

La segunda se nombró rana de lluvia del bosque (Pristimantis bowara), en alusión al significado de la palabra selva en la jerga de la comunidad indígena u’wa, que habita en el sur de Norte de Santander.

  La ilustración muestra los huevos de una rana de la especie Pristimantis.

Ilustración: Orlando Armesto  

Paso a paso

La investigación para concluir que son dos nuevas especies para la ciencia requirió de la comparación de los ejemplares hallados en Toledo, con los de colecciones biológicas como la del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional y las del Museo de Historia Natural José Celestino Mutis de la Universidad de Pamplona.

A partir de allí se hicieron análisis moleculares que arrojaron como resultado que las dos ranas de lluvia no correspondían con especies identificadas a la fecha.

El paso siguiente fue la elaboración de un manuscrito siguiendo las normas científicas para nuevas especies, información que fue validada por la revista Zootaxa, que cuenta con expertos para corroborar la veracidad de datos morfológicos, moleculares y geográficos.

En la publicación científica se detalla que las dos ranas de lluvia fueron descubiertas en la Cordillera Oriental colombiana, una de las regiones menos conocidas para ejemplares de Pristimantis y otros grupos de anfibios. En la zona se conocen menos de 10 especies de este tipo de ranas, lo que denota una riqueza baja en comparación con departamentos cercanos como Santander, con más de 20.

En el país, con los dos descubrimientos, se suman 842 especies de anfibios y la mayoría son ranas. La cifra hace que Colombia sea el segundo país más biodiverso en anfibios después de Brasil.

De acuerdo con el biólogo Acevedo, los diferentes biomas en Norte de Santander, como el bosque seco, el andino, el alto andino y el páramo, favorecen la presencia de este tipo de ranas. Sin embargo, las mismas no han podido investigarse a plenitud en las últimas cinco décadas por los problemas de orden público y el conflicto armado. 

“Eso ha limitado la elaboración de inventarios y por consiguiente el descubrimiento de especies de anfibios que permanecen ocultas en los densos bosques del departamento”. 

Actualmente esas zonas enfrentan amenazas de conservación, descritas por los biólogos. Las mismas son la destrucción del hábitat, la expansión de la frontera agrícola y la aparición de enfermedades como el hongo quitridio, que impacta en las poblaciones de anfibios y ocasiona que muchas especies estén desapareciendo a nivel global.

Por ello, investigaciones como la de Acevedo y de los coautores Armesto y Palma, sirven para conocer mejor la biodiversidad que tiene el departamento, y a partir de ello diseñar programas de conservación fieles a la realidad que permitirán mantener los servicios ecosistémicos en estas zonas naturales donde el encanto paisajístico maravilla al ojo humano.

 Bosque que sirve de hábitat a las especies de ranas que fueron descubiertas en cercanías del Parque Nacional Natural Tamá.

 

 Características morfológicas de la superficie palmar, el pie y la cabeza. A (Pristimantis ardilae) y B (Pristimantis bowara).

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Eduardo Rozo