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Las colillas, tan nocivas como fumar

Domingo, 1 de Agosto de 2021
Jóvenes cucuteños buscan mejorar el medio ambiente. La iniciativa es liderada por el colectivo Norte Verde, cuyos integrantes habilitan puntos de recolección en zonas estratégicas del área metropolitana de Cúcuta.

Por: Brayam Rodríguez - Yasser Quintero - Jesús Aceros | Estudiantes de Comunicación Social UFPS

Fumar cigarrillos es nocivo para la salud, pero a su vez también lo es tirar las colillas a las calles, ocasionando contaminación y dándole origen a un impacto negativo en el ambiente. En su fabricación se utilizan plásticos y diferentes químicos que resultan tóxicos tanto para los humanos como para la biodiversidad que habita en los ecosistemas de Cúcuta y su área metropolitana.

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Ver a los fumadores lanzar las colillas aún encendidas al asfalto, llamó la atención de un grupo de jóvenes, quienes unieron su espíritu de conservación y sus conocimientos para darle vida al colectivo Norte Verde, integrado por universitarios de diferentes instituciones de educación superior de Cúcuta.

Juntos investigaron sobre el impacto que ocasionan las colillas en el suelo, el aire y el agua, y como resultado crearon un prototipo de contenedor para este tipo de productos altamente contaminantes. Tras someterlo a pruebas, crearon siete más y todos fueron instalados en puntos estratégicos tales como el parque Colón y la plazoleta Telecom. Así como en Villa del Rosario en el parque Los Libertadores. 

En estos puntos los recipientes están al servicio de la ciudadanía. El trabajo de Norte Verde va más allá y los universitarios a la par de las instalaciones, lideran acciones de educación ambiental para que en cada punto existan aliados que contribuyan con la sensibilización y las colillas sean depositadas en estos puntos.

“Crear conciencia ciudadana y tejer redes colaborativas en pro de la conservación del medio ambiente, es el objetivo de Norte Verde. Un año trabajamos en la estructuración del proyecto y el 6 de marzo de este año le dimos luz verde al colectivo, al que se han sumado universitarios con sensibilidad ambiental”, argumentó Camilo Sequeda Muñoz, fundador. 

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Recolector de colillas

Un enemigo silencioso

El cigarrillo afecta la salud de las personas, contamina el aire y las colillas como residuos impactan en el suelo y el agua. Además, según lo argumentado por Sequeda, representan un riesgo para los animales por tanto pueden confundirlas con alimento y al ingerirlas se enferman.

“La investigación y el análisis de la realidad urbana al no existir una disposición final adecuada para estos residuos, hizo que como colectivo ideáramos un modelo de contenedor fabricado con tubos y tapas de PVC, pintados de blanco y amarillo y con capacidad para almacenar 600 colillas”, expresó Sequeda, quien cursa estudios de derecho en la Universidad de Pamplona. 

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Los contenedores ideados por el grupo de jóvenes, ocho en total y que en conjunto acopian más de 4.800 colillas, fueron fijados con alambre en postes de espacios públicos de la capital nortesantandereana y de su área metropolitana, evitando que estos residuos terminen en fuentes de agua, en zonas verdes y en sistemas de drenajes urbanos.

Actualmente y de acuerdo con Sequeda se están fabricando más contenedores y la proyección es que al terminar 2021, se cuente con 100 debidamente instalados en otras zonas de las comunas de Cúcuta y los municipios de Los Patios y de Villa del Rosario.

Una vez se hayan recolectado más colillas la disposición se hará en el Eje Cafetero, a donde serán enviadas y acopiadas por Asopereira, que se encarga de tratar estos residuos. “La meta es que en el mediano plazo podamos constituir nuestra propia empresa para hacer la disposición final en Cúcuta y darles un segundo uso a las colillas como materia prima para la creación de elementos plásticos de uso cotidiano”, manifestó.

Iniciativa práctica y necesaria

Carlos Cáceres Martínez, biólogo y docente de la Universidad de Pamplona, magíster en bosques y conservación de la Universidad Nacional, califica el proyecto de Norte Verde como una iniciativa práctica y necesaria toda vez que estos desechos generan alta contaminación en el ambiente. “Las propiedades del suelo y el agua se ven alteradas al tener contacto con los químicos de las colillas”.

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A la par de este impacto, Cáceres argumenta que los animales se ven vulnerados cuando estos elementos entran en sus hábitats, intoxicándose con la ingesta e incluso se ve afectado su comportamiento. “La sociedad debe ser más consciente de la forma en que los estilos de vida están impactando en el ambiente. Por satisfacer sus gustos se está generando desequilibrio en los ecosistemas. En Cúcuta, por ejemplo, se denota una falta de educación ambiental, representado esto no solo en el arrojar colillas de cigarrillos, sino de todo tipo de basuras a las calles”, agregó.

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Recolector de colillas

Estudios lanzan alerta

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) cuantifica en millones de toneladas la basura que llega al océano. En esta línea está el estudio de Greenpeace: Basuras en el Fondo del Mar, que detalla que las colillas de cigarrillos son de los mayores agentes contaminantes, ubicándose por debajo del plástico. Una colilla puede contaminar hasta 10.000 litros de agua, aseguran.

“El proyecto de Norte Verde es una demostración de que los jóvenes somos actores activos del desarrollo sostenible y promovemos acciones para que las comunidades entiendan la importancia de coexistir con los recursos naturales, hay que dejar a un lado la indiferencia para aportar a evitar que se sigan contaminando los ecosistemas”, expresó Sequeda.

Cautivados por el colectivo

Las puertas están abiertas a todos los jóvenes cucuteños. El proyecto los ha impactado tanto, que universitarios se siguen sumando a la idea. Diego Celis, quien se sintió identificado con el colectivo, es ahora  uno de los miembros más activos en la misión de promover el cambio social.

Cómo él, hacen parte Néstor Cruz, Alejandro Soto, Juan Rivas, Julián Garzón y Luis Garzón. A ellos los une la preocupación por las problemáticas ambientales urbanas, pero también, su visión de sociedad organizada donde sus habitantes trabajan en equipo para aportar a mantener el equilibrio en el territorio nortesantandereano. 

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