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Los avistadores de aves nortesantandereanos

Sábado, 11 de Mayo de 2019
Gabriel Alexander Castro y Evelin Marcela Rangel cuentan cómo se convirtieron en observadores de estos animales.

El hermoso color rojo del Ibis Escarlata (Endocimus ruber) reflejado en las aguas del río Pamplonita quedó grabado en el corazón de Evelin Marcela Rangel Gutiérrez, de 16 años. La joven cucuteña, metida en pleno parque Playa, descubrió junto a su padre, Jesús Rangel, su pasión: avistar aves.

Su mirada desde ese instante no volvería a ser la misma. Ser tornó inquieta y vivaz ante cualquier ave a su paso. Ese encuentro fortuito con aquella ave de plumas rojas, hace tres años, marcó su estilo de vida hasta el día de hoy. 

Ese día salió a pasear a su perro Sami al parque, junto con su padre. Ambos lograron ver el rojizo revolotear de aquella especie local, y enseguida el tema de investigación que tanto le había costado conseguir para exponer cada semana en clases, estaba seleccionado: las aves en Cúcuta.

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“Decidimos buscar en las distintas páginas de internet, y hasta fuimos a Corponor a buscar un biólogo experto en aves, pero en ese momento no había”, dijo. 

Fue tan insistente que no salió con las manos vacías de la corporación. Le facilitaron la guía de Proave del 2009, cuyo título dice: Aves de Colombia.

Con el material empezó a ir cada domingo al río, al que convirtió en su templo de observación.

Ella y su padre empezaron la tarea del séptimo grado para su escuela Normal Superior María Auxiliadora. Pero el deber se transformó en pasión y cada fin de semana sumaban especies a su clasificación. Cada día que pasaba quería ver más y más especies jamás vistas.

“Nos  comenzamos a documentar sobre el avistamiento de aves, y por pura pasión fuimos descubriendo cómo teníamos que ir vestidos mi padre y yo. Empecé a utilizar una cámara fotográfica pequeña, que tenía mi papá”, explica.

(En Norte de Santander se lograron observar 220 aves en el Global Big Day de este año.)

Lograron unirse a la Red Nacional de Observadores y a vincularse al tema, cuando nadie le apostaba a esta experiencia y se desconocían las potencialidades que hay en la región.

“En el 2016 comenzamos a ser parte del Global Big Day sin saberlo y metimos un número pequeño de aves (35), pero nos vieron en el mapa como un lugar propicio”, dijo.

Al año siguiente ella y su padre sumaron a seis personas más en el evento internacional y esa lista de especies subió a 70; el año pasado lograron unir a los estudiantes del Semillero de Investigación de Especies Silvestres (Sies) de la Universidad Francisco de Paula Santander (UFPS). 

“Fue increíble ver a las personas asombrarse, como nosotros  lo hicimos la primera vez al ver una especie”, señaló.

Ha ido perfeccionando su técnica y su amor por las aves, sus colores y sus cantos ha crecido, así como sus ganas de ver sus ecosistemas protegidos.

“Sueño con involucrar a la juventud de mi ciudad, en ello se basa mi proyecto, pero la idea es que toda Colombia se una, conozca y aprecie la gran diversidad que poseemos y sobretodo la protejamos, comenzando por su hábitat”, enfatizó la estudiante cucuteña.

Su mismo sueño lo comparte Gabriel Alexander Castro Medina, de 24 años, estudiante de la Ufps. Él empezó un año después que ella, pero se unió por curiosidad y por una invitación que le hizo el profesor del semillero de la universidad, Jorge Alexander Rubio. 

Su curiosidad se transformó en admiración. Su primer avistamiento lo registró con su celular, porque no contaba con una cámara para hacerlo.

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Así empiezan todos, dice, pero asegura que el acompañamiento de los pocos avistadores que había en ese momento fue suficiente para hacer el registro.  

El año pasado se sumó como coordinador del movimiento junto a Evelin Marcela, su padre y el profesor Rubio. El propósito es sumar cada vez más gente a esta aventura de observar la belleza de las aves en el departamento, y la riqueza que tiene Colombia como uno de los países con mayor diversidad en el mundo.

Para este año le tocó dirigir a un grupo en el Ecoparque y sus avistadores lograron registrar unas 23 aves. “Lo que se busca es ir sumando cada año a más personas al Global Big Day y a esta pasión”.

Según los datos que maneja Corponor, este año ocho municipios fueron sitios de avistamiento. Se lograron registrar 202 aves y se diseñaron 20 rutas de observación para el territorio. 

Este grupo de avistadores, junto a la UFPS, Unipamplona, Uniminuto y Corponor, espera potenciar al departamento para convertirlo en un sitio por excelencia para el avistamiento.

Las especies en observación en la región

En el Global Big Day de este año en el departamento se lograron observar algunas especies de mayor relevancia, porque son más difíciles de ver que otras.

La subdirectora de recursos naturales de Corponor, Sandra Milena Gómez, explicó que se pudo registrar un Cóndor Andino en la vereda El Llanito, en Cácota. Así como también se hizo un avistamiento de un Búho Pulsatrix Perspicillata, en la vereda Fontibón.

“Esperamos hacer una mayor planeación para el próximo año, y potenciar al departamento para que sea un sitio por excelencia de avistamiento, porque tiene todas las condiciones para ello”, dijo.

Jesús Rangel, avistador, indicó que con la Universidad de Pamplona se hicieron una serie de talleres teórico-prácticos para vincular a las personas interesadas, en municipios como Cácota, Salazar de las Palmas y Bochalema.

Colombia se convirtió en esta oportunidad, por tercer año consecutivo, en el país con más registro de avistamientos. Se hicieron 1.590 observaciones de aves.

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Las regiones en donde se reportaron más especies fueron Antioquia, Valle y Meta.

Los expertos quieren vincular a más personas para hacer mayores registros y posicionar al departamento entre los más importantes en el país. Así como también explotar la actividad desde el punto de vista turístico.

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Keila Vílchez B.