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Polluelos de aves marinas mueren en nidos construidos con basura plástica

Jueves, 14 de Mayo de 2020
La cría comienza a crecer y algunas veces se queda enredado en los cordeles y, finalmente, no puede salir del nido y muere allí.

Científicos observaron que las aves están construyendo sus nidos con la basura plástica que ha invadido la isla, lo que podría poner en riesgo la vida de ellas y la de sus polluelos.

El plástico está invadiendo la isla Sala y Gómez del parque marino chileno Motu Motiro Hiva, en el océano pacífico. El problema es que esta pequeña y deshabitada isla, de apenas 2,5 km2, es el hogar de varias especies de aves marinas que no están acostumbradas a estar en contacto con los humanos y menos con sus desechos.

Científicos lograron recolectar información de la basura que las corrientes arrastran hasta la isla Sala y Gómez. A bordo de un barco de la Armada de Chile, que cada cierto tiempo visita el área para darle mantenimiento a un faro que guía a los barcos en el mar, los investigadores llegaron a la isla para analizar los desechos varados y la procedencia de estos. Los resultados de la investigación, publicados en un reciente estudio científico, indican que la basura proviene de la industria pesquera.

Además, que las aves que anidan en Sala y Gómez están construyendo sus nidos con fragmentos de los plásticos que llegan hasta la isla, problema que los mismos científicos pudieron observar. El riesgo ahora es que estos nidos se están convirtiendo en una trampa mortal para los polluelos.

Los nidos pueden ser letales

 “En la mayoría de los casos, la basura plástica se mezcló con guano, plumas y vegetación, y se integró completamente en la estructura del nido”, señala la publicación de la revista científica Aquatic Conservation. El estudio agrega que “parece que las diferentes especies de aves marinas están seleccionando activamente diferentes proporciones de tipos de plástico para sus nidos”. Por ejemplo, las fragatas en su mayoría seleccionan cuerdas y correas, el petrel tormentoso, en cambio, lo que más utiliza es cuerda y diversos tipos de fragmentos y mallas de plástico.

El gran problema de que las aves construyan sus nidos con basura es que “colocan el huevo, éste eclosiona, el pollito comienza a crecer y algunas veces se queda enredado en los cordeles y, finalmente, no puede salir del nido y muere allí”, asegura Luna. Es decir, “la basura que las mismas aves llevan al nido tiene efectos letales en las crías”, aunque también se sabe que “los adultos pueden quedar enmallados en estos cordeles y morir, agrega el experto.

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Las aves más afectadas por esto son las fragatas y las fardelas, aunque por ahora los científicos no han podido establecer una tasa de mortalidad debido a que la lejanía de la isla impide hacer observaciones periódicas. Esta falta de información, sin embargo, es un agravante más, asegura Luna.

Se estima que más de 250 millones de toneladas de plásticos habrán ido a parar al mar para el 2025 y la pesca industrial en altamar es responsable de una gran parte de ella. Un estudio de 2018, publicado en la revista Scientific Reports, caracterizó y cuantificó la basura de una importante zona de acumulación de plástico oceánico entre California y Hawai, el Gran Parche de Basura del Pacífico, y lo que descubrió es que las redes fantasma representaban al menos el 46% de la basura.

Hay soluciones para las aves

 “Si las cantidades de plástico que ingresan al océano continúan aumentando, las cantidades de plástico incorporadas por las aves marinas en los nidos también aumentarán. Esto podría transformarse en un grave peligro para la cría de aves marinas”, señala la publicación de Aquatic Conservation.

Lograr que los barcos dejen de desechar basura en el océano es un problema complejo debido a la dificultad de controlar lo que hacen las embarcaciones cuando están pescando en altamar. Considerando que ya es difícil impedir que se realicen actividades penadas por la ley como la pesca ilegal o el tráfico de especies, de armas, de drogas y hasta de gente, controlar que un barco no arroje basura parece ser una tarea ya imposible.

Luna, sin embargo, asegura que sí existen soluciones que pueden implementarse para, al menos, saber a quién pertenece la basura y poder sancionar. Una alternativa es que, considerando que gran parte del problema está vinculado a los aparejos de pesca, es que estos tengan alguna identificación que permita saber a qué buque pertenece y exigirles a estas empresas una multa, un pago, una compensación. Se han hecho algunas pruebas y es posible hacerlo”, señala el científico.

El experto agrega que también es posible hacer alianzas y convenios con organizaciones internacionales que están dedicando esfuerzos a retirar las redes fantasmas y a capacitar a las empresas pesquera y a los pescadores para que retiren lo que dejan caer al mar. “Proteger las islas oceánicas de la invasión de plásticos requiere que los gobiernos y las organizaciones a nivel internacional se pongan de acuerdo y capaciten y convenzan a las empresas pesqueras y pescadores de que es necesario proteger estos ecosistemas”, señala Luna.

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