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Las incoherencias en el caso de Caño Cristales
Que quede claro que no me gusta, para nada, el daño ambiental que causan algunas petroleras.
Miércoles, 27 de Abril de 2016

Otra vez. Lo hicimos otra vez. Ahora, estimado lector, se trata de una licencia que, luego de muchos estudios, y muchos análisis, se concedió por parte de una agencia del Gobierno, pero que luego de mucha presión, muchos mensajes en Twitter y muchos mensajes en Facebook, se reversó.

Que quede claro que no me gusta, para nada, el daño ambiental que causan algunas petroleras. Pero el tema de La Macarena es de locos. Y no solo de locos, sino de locos que son bobos, porque bien se sabe que hay locos inteligentes. Miren ustedes: cuatro años de estudios para conceder la famosa licencia, y 72 horas para revocarla.

¿Quién tiene la razón? ¿El que la concedió? ¿El funcionario que la revocó? En lo personal, y luego de ver el desarrollo del tema, me parece obvio, de toda obviedad, que si se quiere preservar Caño Cristales, no debería haber posibilidad alguna de explotación minera en esa zona. Pero si es tan obvio, ¿por qué, luego de cuatro años de estudios, concedieron la dichosa licencia?

Algo pasa acá: O no es dañino romper la tierra para sacar petróleo, caso en el cual hicieron bien en dar la licencia, o sí es dañino y dieron la licencia en forma indebida. Pero el problema no se agota allí, pues hay una empresa (Hupecol) que se ha visto perjudicada por el reversazo del Gobierno y que tiene todo el derecho a demandar, ya que sus legítimas expectativas fueron destruidas sin ninguna razón aparente.

Ya se sabe qué pasa con estas demandas: Siempre las ganan las empresas, por la simple razón de que el Estado casi siempre actúa mal, como un bribón.

¿Y quién va (vamos) a pagar la condena al Estado, por este caso? Usted, y yo. Y todos nosotros, vía una deliciosa y suculenta reforma tributaria, que se usa para pagar los huecos fiscales, solo que esta vez el hueco lo abrió un funcionario despistado, que concedió la licencia sin poder hacerlo, o la revocó sin poder hacerlo. Escojan ustedes cual versión les gusta más.

Por ahora me quedo con la versión de que la licencia se otorgó en forma debida, conforme a unos claros estudios, y que por la presión de medios y ambientalistas, se revocó. Y mi versión sigue, pues además de los daños que tenemos que pagar, debería –pero ya sabemos que eso nunca pasa- rodar una cabeza, de algún funcionario de la Autoridad de Licencias ambientales, bien por haber concedido mal la licencia, bien por haberla revocado.

Las cosas no pueden ser y no ser al mismo tiempo, pero en este caso paree que sí. ¿o no?

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