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El maquillaje del engaño (I)

Domingo, 31 de Octubre de 2021
Se afirma que el país registra crecimiento económico y que buena parte de la población recibe ayudas para satisfacer necesidades básicas. Sin embargo, los indicadores muestran una situación diferente.

Con el cálculo de ocultar la falta de resultados positivos en la gestión de gobierno para el manejo de la nación los más encumbrados funcionarios del mismo, encabezados por el presidente Iván Duque y sus ministros, han decidido utilizar una especie de maquillaje de engaño a los colombianos y a la comunidad internacional. Todo lo ponen en versión de excelencia, sin importarles la inocultable realidad de la pobreza, la violencia, el atraso, la corrupción y el tejido de males acumulados sin tratamiento alguno. Un maquillaje que no resiste la prueba de verificación.

Se afirma que el país registra crecimiento económico y que buena parte de la población recibe ayudas para satisfacer necesidades básicas. Sin embargo, los indicadores muestran una situación diferente: la pobreza tiene mayor cobertura, el desempleo todavía es alto, la informalidad laboral no cede, son muchas las empresas que quebraron o desaparecieron, la producción en el sector agropecuario tiene brechas de verdadera crisis y los campesinos siguen padeciendo la desigualdad y la hostilidad del feudalismo que les cierra posibilidades de cambio para progresar. Entonces, los rendimientos puestos en el balance oficial se reducen a las utilidades de los grupos protegidos con políticas de privilegios excluyentes.

También se hace alarde con respecto a la educación. Pero falta mucho para que su cobertura y su calidad sean verdaderamente relevantes. La matrícula cero en las universidades oficiales puede ser un avance. Y a pesar de ello, todavía son muchos los colombianos que no pueden acceder a la educación superior porque los cupos son limitados. 

Además, las sedes de los colegios y escuelas no siempre están en condiciones adecuadas para las funciones a que están destinadas. También faltan los recursos o ayudas que garanticen una mejor enseñanza. A lo cual hay que agregar otros obstáculos no tomados en cuenta por la ociosa burocracia.

La violencia en Colombia es un mal cotidiano, de unas proporciones desastrosas. Y no hay empacho en ofrecer un retrato de ocultamiento y al mismo tiempo subestimar el acuerdo de paz con las Farc suscrito en el mandato de Juan Manuel Santos, lo cual le abre espacios a los grupos armados de paramilitares, guerrilleros, narcotraficantes, dedicados a la comisión de crímenes repudiables.

Otro mal al cual se le aplica maquillaje oficial es el de la corrupción. Quedó demostrado con la bruma a que fue llevado el caso del contrato del Ministerio de las tecnologías de la información y las comunicaciones con la firma Centros Poblados. Todo indica que no va a pasar nada y no es extraño que salgan premiados la exministra Karen Abudinen y el depredador Emilio Tapia.

Y son muchos más los casos negativos lavados con el maquillaje de la demagogia oficial.

Puntada

La muerte de Cecilia Miranda deja un vacío lamentable. Tenía calidad humana especial, por su bondad, por su sentido de la amistad, por sus conocimientos, por su activismo cultural y su fervor por la vida. Deja un legado que hace perdurable la imagen de su existencia.

ciceronflorezm@gmail.com
 

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