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Asesinan a dos líderes indígenas confinados por pandemia en Colombia

Martes, 24 de Marzo de 2020
La fiscalía colombiana identificó a los líderes asesinados como Ómar y Samper Guasiruma.

Dos líderes indígenas fueron sacados de sus casas por desconocidos y asesinados a bala en el suroeste de Colombia, donde cumplían el confinamiento contra la pandemia del coronavirus, denunció este martes el movimiento que agrupa a los pueblos originarios. 

"Estos criminales, estos asesinos no se van a quedar en la casa; van a seguir con su plan pistola asesinando a nuestra dirigencia, como ocurrió la noche de ayer", dijo a la AFP Luis Fernando Arias, consejero mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC).

Los indígenas y líderes de derechos humanos colombianos están en la mira de grupos armados financiados por el narcotráfico, que se disputan el control de zonas con cultivos ilegales y estratégicas para el tráfico de droga. 

Los dos dirigentes pertenecían a la misma familia y fueron atacados en el municipio de Bolívar, en el departamento de Valle del Cauca. Otros dos miembros del mismo núcleo resultaron heridos, indicó la organización en Twitter. 

Las víctimas eran líderes de la comunidad Embera-Chami "y se encontraban en su vivienda acatando la orden" de aislamiento del gobierno departamental.

La fiscalía colombiana, que asumió la investigación, identificó a los líderes asesinados como Ómar y Samper Guasiruma.

Las autoridades no dieron pistas sobre los presuntos agresores.

El doble asesinato avivó el temor de las autoridades indígenas de volverse un blanco fácil durante la cuarentena obligatoria que comenzará a regir este miércoles hasta el 13 de abril en todo el territorio colombiano, donde se cuentan más de 300 contagios del COVID-19 y tres muertos desde el 6 de marzo. 

El consejero de la ONIC instó al gobierno de Iván Duque a adoptar medidas para "proteger y salvaguardar en estos tiempos de cuarentena a toda la gente, a la dirigencia indígena que va a estar resguardada en su casa, en sus territorios".

En el suroeste de Colombia las comunidades nativas han denunciado los ataques de rebeldes disidentes de la guerrilla FARC que firmó la paz en 2016, motivados al parecer por la decisión de los indígenas de eliminar las plantaciones de coca, materia prima de la cocaína.

Al menos 108 activistas sociales fueron asesinados en 2019, según la ONU.

La semana pasada los indígenas y afros colombianos, que representan el 13,74% de los 48 millones de habitantes del país, clamaron por una tregua en el conflicto armado que desde hace seis décadas enfrenta al Estado con grupos guerrilleros y bandas del narco. 

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AFP
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