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Las emociones definirán el voto por el sí o por el no
Existe todo un catálogo de razones y argumentos legítimos para votar por  SÍ, como también por el NO.
Lunes, 8 de Agosto de 2016

Colombia atraviesa una coyuntura política importante, sobre todo la decisión  de los ciudadanos  en el plebiscito por la paz. Es difícil de predecir el resultado, ya que  existe una gran polarización  y muchos argumentos a favor y en contra, por un lado los partidos cercanos al gobierno “mermelados” votarán por el Sí, algunos comprometidos con la paz y otros oportunistas en términos de los recursos y dádivas que puedan obtener.

Por otra parte está una izquierda dividida  en sus variopintas apoyando con sus distintas  consignas, algunos apoyando el proceso y rechazando al presidente. Y en otra orilla está el Centro de Democrático encabezado por el senador Álvaro Uribe férreo opositor y con gran aceptación en gran parte de la ciudadanía. 

Existe todo un catálogo de razones y argumentos legítimos para votar por  SÍ, como también por el NO; pero estoy seguro que esta decisión no se definirá por la racionalidad de los argumentos, por la lógica y coherencia de los mismos, por una evaluación ponderada  de puntos de vista o una iluminación cargada de ecuanimidad. Lo que persuade, mueve y define esta votación son las emociones y no la razón.

Lo anterior no quiere decir que las emociones deben ser menoscabadas en el análisis,  sino lo contrario debe ser el centro de reflexión y acción, esta última en términos de estrategias para las visiones contrapuestas al plebiscito, donde considero que los del NO llevan una ventaja por experticia, con un mensaje directo y concreto. El verdadero terreno de lucha, son las emociones, por lo tanto el cómo y qué emociones son los elementos decisivos.

Martha Nussbaum plantea el tema de las emociones como un aspecto central en la cultura política, y sobre todo en lo que ella denomina las sociedades decentes, aunque su propuesta navega en el plano normativo, su análisis es crucial para entender la coyuntura política que atraviesa Colombia.

Nussbaum dice que todas las emociones públicas (positivas o negativas) “tienen consecuencias a gran escala para el progreso de la nación en la consecución de sus objetivos. Puede imprimir a la lucha por alcanzar esos objetivos un vigor y una hondura nuevos, pero también puede descarrilar esa lucha, introduciendo o reforzando divisiones”, por lo tanto debe cultivarse la “generación y sostenimiento de un compromiso fuerte con proyectos valiosos que requieren de esfuerzo y sacrificio” los promotores del SÍ deben ser capaz de llevar y “traducir” en el escenario cotidiano la necesidad de comprometerse con un objetivo loable como la paz, sin abstracciones sino tocando las emociones, y “mantener bajo control ciertas fuerzas que acechan todas las sociedades”, aunque debe decirse que no es someterse acríticamente a los valores y emociones que se defienden, porque también deben estar sometidas continuamente al escrutinio.

El reto es llegar a las emociones del ciudadano de a pie, como brillantemente lo dice Nussbaum “las grandes emociones son eudemónicas… evalúan el mundo desde el punto de vista de la propia persona y, por consiguiente, desde la perspectiva de la concepción (en evolución) que tiene esa misma persona de lo que es una vida que vale la pena”, ella hace mucho énfasis en las simbologías y la cultura (las manifestaciones artísticas, poesía la música, etcétera) como medios para llegar a mover las emociones, el reto es cómo convencerán los del SÍ.

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