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Trump y las mujeres
Lo sorprendente es que, todavía, alrededor del 30 por ciento de la población de este país lo sigue apoyando. 
Sábado, 1 de Julio de 2017

Se le califica de inmaduro, vanidoso, misógino y abusador.  La contradictoria relación de Donald Trump con las mujeres servirá, cuando termine su período presidencial, para llenar libros y libros de sicología.

Ha sido mujeriego toda su vida. Parece sentir una especial atracción por las modelos y actrices. De sus tres esposas, dos han sido modelos, Ivana y Melania, y una actriz, Marla.

A pesar de que su primer matrimonio duró quince años, antes de que se terminara ya tenía como amante a Marla. En las declaraciones para obtener el divorcio, Ivana lo acusó de haberla violado durante su vida en matrimonio. Después se retractó, y se especula que el cambio se debió a las presiones económicas de Trump.

Cualquiera que haya sido el caso, conocemos de la propia voz del personaje, su convencimiento de que, debido a su fama, las mujeres le dejaban hacer lo que le diera la gana, desde tocar sus partes íntimas hasta llevarlas a la cama en una primera cita.

Pero su relación con las mujeres es bastante compleja. Sabemos que Donald Trump es muy sensible a las críticas, y que responde con agresivos trinos las observaciones de los medios y los ataques a los cuales está sujeto como Presidente.  Si las críticas se originan en una mujer, su reacción es mucho más violenta. Es como si pensara que las mujeres son seres inferiores que no tienen el derecho de analizarlo o cuestionarlo. Las insulta, se burla de sus características físicas y les pone sobrenombres ofensivos. A Hillary Clinton, su contrincante demócrata en las elecciones, la llamó la “corrupta Hillary”. A Rosie O´Donnell la llamó cerda. Mientras tanto, a Marco Rubio sencillamente lo bautizó como el pequeño Marco.

Durante uno de los debates republicanos,  la periodista Megyn Kelly se atrevió a hacerle una observación cierta y franca a Trump. Le dijo, “Usted ha llamado a mujeres que no le gustan, cerdas gordas, perros, mulas y animales repugnantes”. Posteriormente, en un trino Trump la emprendió contra Kelly y afirmó que en ese momento a ella le salía sangre por la boca, por los ojos, “por su donde sea”. Se entendió que Trump estaba sugiriendo que Kelly tenía su período menstrual.

El tema de la sangre y las mujeres volvió a surgir hace dos días cuando el Presidente escribió unos trinos contra sus examigos los comentaristas de TV Joe Scarborough y Mika Brzezinski, quienes lo han criticado luego de sus muchas salidas en falso. A Joe lo calificó de psicópata. A Mika la definió como de bajo cociente de inteligencia y loca, quien había estado en su club, Mar A Lago, con ocasión de las festividades de fin de año, con su cara “cubierta de sangre” como resultado de un estiramiento de la cara. Por supuesto, la afirmación fue una mentira de Trump para deslegitimar a Mica como persona. Como afirmó The Atlantic, “la acusación trae a la mente la larga historia cultural de deslegitimar a las mujeres como personas, por su asociación biológica con la sangre”.  La palabra ensangrentada se usa como insulto y significa debilidad. 

Las reacciones a los comentarios poco apropiados del Presidente no se demoraron y provinieron no sólo de las filas demócratas sino de las republicanas. Los líderes de ese partido observan con desesperación cómo el Presidente se crea problemas y se enreda, mientras el tiempo pasa sin que hayan puesto a votación el proyecto para reemplazar la ley de salud del gobierno de Obama, y sin que hayan elaborado propuestas concretas para cumplir las promesas de aumentar las inversiones en infraestructura y reducir los impuestos.

Los calificativos a Trump cada día suben de tono: vanidoso, ignorante e irresponsable, son los más suaves. Las palabras misógino, abusador, corrupto y loco pululan ahora en los análisis de prensa sobre el Jefe del Estado norteamericano. Un alto número de ciudadanos están dando señales de sentirse avergonzados por las actitudes del Presidente. Lo sorprendente es que, todavía, alrededor del 30 por ciento de la población de este país lo sigue apoyando. 

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