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Cadena de mentiras

Sábado, 28 de Noviembre de 2015
Todos sabíamos que José Augusto Cadena era tramposo, que era un mercader inescrupuloso en el tema del fútbol.

Todos sabíamos que José Augusto Cadena era tramposo, que era un mercader inescrupuloso en el tema del fútbol.  Sin duda uno de los jugadores extranjeros que hace muchos años llegó a territorio colombiano, de muy grata recordación tanto como jugador como entrenador, un caballero en todo sentido, ha sido el profesor Comesaña, y hace un par de años cuando el entrenador uruguayo salía del equipo Patriotas, molesto por alguna otra mentira o trampa de Cadena, Comesaña llegó a decir que Cadena era nefasto para el fútbol colombiano., que si seguía como dirigente le haría mucho daño a nuestro fútbol. Lo ha hecho y lo seguirá haciendo. Cadena había dejado al Bucaramanga en la B, de Patriotas lo sacaron por sinvergüenza y ahora pretende llevarse al equipo a otra ciudad.  Con esa realidad, la verdad es que la culpa de lo que nos está pasando en este momento, no es ni de Cadena, sino de nosotros mismos.

Entiendo que el  negocio de Cadena en regresar al Cúcuta a la B, en términos de lucro y rentabilidad es incuestionable: un equipo cuando desciende desde luego que los costos bajan de manera significativa. La nómina mensualmente puede llegar a costar unos 170 millones, lo que arroja que al año tenga un valor cercano a los 2 mil millones. Por derechos de televisión un equipo en la B puede llegar a percibir cerca de 3 mil millones, luego con el sólo hecho de que el equipo descienda, las ganancias van por el orden de 1.500 millones, sin contar con las taquillas. Esos son los números que tiene muy claro el inescrupuloso de Cadena.

Un equipo de fútbol va más allá del ámbito deportivo para una ciudad. Hace parte de la idiosincrasia de una región, de sus sentimientos, de sus alegrías, de sus tristezas. Cuando amanecía un lunes en la ciudad era fácil saber cómo le había ido al Cúcuta el domingo anterior. Se podía percibir la alegría del hincha en su trabajo, en los colegios, en las calles, en cualquier conversación. Y lo contrario también pasaba, cuando el Cúcuta perdía, la tristeza y la desazón se percibía. Un equipo termina convirtiéndose en uno de los sentimientos más profundos de una región. Recuerdo ahora las imágenes que presentaba Fox cuando estábamos en copa libertadores, que ubicaban a Cúcuta, hablaban de la ciudad, las expresiones de felicitación que hacía la gente y los amigos por lo que hacía el Cúcuta en la copa. El gol de Bustos en el 3-1 al Boca quedarán como uno de los registros en toda la historia de Cúcuta, y ahora de regreso en la B, y por cuenta de un vagabundo que quiere llevase el equipo a otra ciudad.

Me tomaba un café con unos amigos hablando de estos sinsabores de la ciudad. Les hablaba de la columna que escribía para hoy, del Cúcuta, de Cadena, y uno de ellos, aunque todavía no es el día de los inocentes, preguntaba qué tan posible sería que ahora que Cadena se lleva al Cúcuta de la ciudad, porqué no se aprovechaba para llevarse la clase Política? Ni preguntarle a Cadena cuanto cobraría, porque es capaz que también se roba la comisión.