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Compromiso con la vida

Lunes, 26 de Octubre de 2015
La intención es andar, sin desviar la vista, con el presente puesto en marcha hacia el futuro.

La primera voz de la consciencia lo anima a uno a afirmarse en su verdad individual, a comprenderse, incluso en sus propios prejuicios y desatinos: es como una advertencia de lo universal que lo hace recapacitar, profundamente, en la responsabilidad de validar, y justificar, su presencia en el mundo. 

La intención es andar, sin desviar la vista, con el presente puesto en marcha hacia el futuro, con la semblanza del horizonte en una mirada que nutra de esperanza los actos. 

¿Cómo entender esa misión? Metiéndose en ese círculo de la vida que lo hace ir, poco a poco, absorbiendo su libertad, cada vez que se hace más maduro, adquiriendo fundamentos para enhebrar los hilos conductores que el tiempo le presenta en forma de alternativas, unas buenas y otras malas, que tejen la red de ese sentido de ser solidario con los anhelos de su alma.  

Encontrarse uno mismo es la mejor iniciativa de evolución, pero muy difícil, porque rompe con los esquemas del éxito, disiente de los rasgos superficiales de hallar en el molde común y corriente lo bonito de la dimensión personal.

Es como construir una especie de melancolía pendiente, de la buena, junto a una absoluta reverencia a la solidez de la razón, a la estructura del pensamiento, para superar la mediocridad. O como hacer un arca, similar a la de Noé, para guardar en ella lo que puede sobrevivir el andante destino de los momentos.

La existencia no es sólo decidir, sino generar una historia distinta de la realidad social, reapropiar la naturaleza de los valores sencillos, fortalecer cada avance con el que se logra dignificar las posibilidades de realizarse en una perspectiva de totalidad cultural.

La idea es perseverar en una conciencia reflexiva, conformar una unidad ética y moral que recorra, en paralelo con la época y el nuevo ser humano, la concepción de la realidad contemplada desde distintas aristas, con una hondura de tiempo y espacio generosa en meditación. Todo ello para dar origen a un orden del cual emanen, siempre, condiciones de renovación: Enunciando, optando, interrogando, para articular la plenitud del ser.