Escuchar este artículo

De Rafael Orozco a Taylor Hawkins

Miércoles, 30 de Marzo de 2022
En Colombia la historia clínica de un paciente es un documento sometido a reserva.

El pasado viernes murió en Bogotá Taylor Hawkins, el baterista de Foo Fighters, una de las bandas de rock más conocidas en los últimos años. Pocas horas después algunos medios de comunicación y la Fiscalía General de la Nación divulgaron amplios detalles sobre las circunstancias de su muerte. El acceso y la divulgación irregular que se hizo de su historia clínica, nos deja unas reflexiones preocupantes sobre la forma en que tratamos los datos sensibles de las personas que tienen un reconocimiento público.

En Colombia la historia clínica de un paciente es un documento sometido a reserva. Esto quiere decir que está prohibido acceder a esos documentos, pues tratan sobre información personal y guardan estrecha relación con los derechos fundamentales a la dignidad, a la intimidad y a la libertad. No obstante, el mismo paciente, las autoridades judiciales y el equipo de salud pueden acceder a esta información en algunos casos específicos. La finalidad de someter a reserva la historia clínica es evitar que se conozca información privada que el paciente no desea compartir con otras personas.

Ahora, el carácter reservado de la historia clínica del paciente se mantiene, incluso, después de su muerte. Esta regla fijada por la Corte Constitucional en la sentencia T-265 de 2020 implica que otras personas no están autorizadas para conocer la información consignada allí luego del fallecimiento del paciente. Y en caso de que algún curioso quiera hacerlo, deberá solicitarlo ante una autoridad competente y justificar sus motivos.

El caso de Taylor Hawkins es útil para analizar este tema, pues varios periodistas accedieron y publicaron información de su historia clínica en redes sociales y en múltiples medios de comunicación. No viene al caso hacer un listado de quiénes fueron y qué dijeron, pero sí insistir en que esa información es reservada. Y como si esto fuera poco, la Fiscalía General de la Nación publicó en su cuenta de Twitter detalles de la prueba toxicológica que le realizaron al músico. Es decir, la entidad que tiene la posibilidad de acceder a información reservada debido a su misión constitucional decidió divulgar en redes sociales información sometida a reserva. Esto le resta credibilidad a una institución que, en sus actuaciones, debe respetar siempre los derechos de las personas, sean o no famosas.

Este caso lleva a recordar el homicidio de Rafael Orozco, uno de los cantantes vallenatos más recordados en Colombia. A raíz de su muerte violenta en 1992, algunos medios de comunicación expusieron información detallada de su vida íntima, mencionando los pormenores de su muerte, publicando fotografías de su familia en medio del duelo, entre otros asuntos privados. Su familia acudió a la acción de tutela y en aquella ocasión la Corte Constitucional mencionó que las personas destacadas socialmente no pierden su derecho a la intimidad y que los medios de comunicación no pueden disfrazar de interés común la simple curiosidad o el morbo por la vida íntima de las personas.

Al igual que Rafael Orozco, Taylor Hawkins tenía una familia. Una esposa y tres hijos que seguramente están afectados por la muerte de un ser amado y por la divulgación exagerada de detalles que solo interesan a quienes pertenecen a ese círculo íntimo que le da sentido a la vida.

Exclusivo para nuestros suscriptores

Patrocinado por:
Empresas
Patrocinado por La OpiTienda