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¡Despilfarro en la Alcaldía de Cúcuta!

Miércoles, 3 de Noviembre de 2021
No queda de más, solicitarles a las autoridades competentes, su intervención para que se determine el daño emergente y el lucro cesante que esta decisión le causó a las arcas del municipio.

En la pasada administración, el alcalde César Rojas, suscribió los contratos #s 1266, 1352 y 2448 por la suma de $1.833’500.336.oo, en la adecuación de las instalaciones donde funcionaron las secretarías: Seguridad Ciudadana, Sisbén, Equidad y Género, Bienestar Social, Infraestructura y Banco del Progreso en el Centro Comercial Las Mercedes, antigua cárcel modelo.

Y digo, funcionaron, porque el nuevo alcalde decidió trasladar estas secretarias, que junto con otras de la administración municipal, le pagan por concepto de arriendo al hotel Turismo Sin Fronteras SAS (hotel Tonchalá), la “módica” suma de 84’490.000.oo pesos mensuales, 1.013’880.000.oo de pesos anuales y para el año venidero con el ajuste de ley quedaría pagando 1.044’296.400.oo pesos con recursos propios, justificando el traslado a la inseguridad del sector, por el tema de salud generado por la cantidad de palomas, por la facilidad del desplazamiento al nuevo sitio y por el constante ruido de los vendedores ambulantes.

Llamo la atención, que la ciudad de Cúcuta, escaso en la generación de recursos propios, se dé el lujo de despilfarrar cerca de 2.000 millones de pesos que se invirtieron en la remodelación del edificio en el Centro Comercial las Mercedes para el funcionamiento de las seis secretarías del municipio, solo por escasos meses, que ahorraban, además, el pago del canon de arriendo por ser las oficinas propiedad del municipio.

Con semejantes justificaciones que trasladaron las oficinas del Centro Comercial Las Mercedes, deberían trasladar también todas las oficinas que funcionan frente al parque de Santander, pues tienen idénticos problemas.

Para completar el despilfarro, la Alcaldía anuncia que las oficinas remodeladas en el Centro Comercial, “se cederían para aquellos comerciantes competentes” y conociendo, por experiencia propia, esas cesiones serían a título gratuito, esfumándose la oportunidad de recuperar algo de lo invertido.

El dinero que se hubiese podido ahorrar en los arriendos que está pagando actualmente la administración al hotel Tonchalá por las oficinas que se encontraban en las Mercedes,  si se quería favorecer a los usuarios  de la alcaldía, hubiera servido para abrir puntos de atención para servicios esenciales en los sectores de Atalaya y la Libertad que bien necesitan de una descentralización administrativa de servicios, permitiendo que los habitantes de estos barrios adelanten sus gestiones sin costos de transporte y demás, o para la inversión en infraestructura o servicios sociales prioritarios aprobados en el presupuesto municipal. 

No queda de más, solicitarles a las autoridades competentes, su intervención para que se determine el daño emergente y el lucro cesante que esta decisión le causó a las arcas del municipio.

O aplicarán lo dicho por Pierre Samuel du Pont: “dejar hacer, dejar pasar”

Como corolario, sin lugar a dudas, podemos afirmar que el despilfarro en la administración pública constituye un presunto acto de corrupción.

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