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Diplomacia con enfoque social

Lunes, 3 de Agosto de 2015
Un buen diplomático debe haber viajado mucho, especialmente por su propio país.

Desarrollo, lucha contra la pobreza, generación de oportunidades, proyectos agrícolas y pesqueros, colegios, polideportivos, vías, salud, prevención del reclutamiento, rugby social,  Ituango, El Bagre, Puerto Ospina, Buenaventura, Guaviare, municipios conectados.

Seguramente para usted estas no son palabras que se asocien con la diplomacia. Más bien presidentes, cancilleres, conflictos fronterizos, migración, visas o viajes.

Y la verdad es que hoy las primeras y las segundas son parte central de la diplomacia colombiana.

Para representar a un país hay conocerlo, haberlo transitado, conocer sus problemáticas, sus apuestas, sus líderes. No se puede ser un buen diplomático representando a un país de papel.

A un país abstracto, a un país mediático y menos a un país bogotano. Hay que salir. Un buen diplomático debe haber viajado mucho, especialmente por su propio país. Debe conocerlo como es y no  como le dicen que es.

Al comenzar mi gestión me di cuenta que a nuestra Cancillería la conocen más afuera que adentro.

En estos 5 años nos hemos volcado hacia el país profundo, con el fin de que la política exterior contribuya eficazmente a la generación de oportunidades para los colombianos.

Hoy, una de nuestras prioridades, al lado de la integración regional o la apertura hacia nuevos escenarios y temáticas, es el desarrollo.

Asuntos como desarme, drogas, derechos humanos forman parte clave de la política exterior, sin embargo, desde hace 5 años nos hemos enfocado en diversificar nuestra agenda tanto con nuestros interlocutores internacionales, como en la relación de la Cancilleria con el país al q se debe.

Somos más que visas y pasaportes sin desconocer que son asuntos centrales de nuestro día a día. Somos un país de fronteras.

La Cancillería, con un equipo de funcionarios que viajan a pie, chalupa, lancha, flota, camión, bus o avión, vive en las fronteras. Hemos gestionado recursos por 115 mil millones de pesos, con un aporte de Cancillería de 42 mil millones para 307 proyectos ejecutados en los 75 de los 77 municipios de los 13 departamentos de frontera.

Estos proyectos los hemos hecho de manera concertada con las comunidades y no desde los fríos corredores del Palacio de San Carlos.

El Plan Fronteras Para la Prosperidad ha sacado a la Cancillería de su cascaron para ponerla en contacto con los demás ministerios. Agua y saneamiento básico, gobernabilidad, cultura, ambiente, desarrollo económico, educación, energía - incluyendo interconexión y energías alternativas-, infraestructura - especialmente escolar-, y salud - incluyendo telemedicina-, han sido los proyectos priorizados por el PFP.

Estamos en las fronteras pero también en el país que se descubre en Tarazá, Quibdó, Apartadó Tierralta, Buenaventura, Santander de Quilichao o Chaparral. Allí, el reclutamiento armado de menores y otras amenazas a la libertad, están latentes, y nuestra contribución a su prevención ha sido la creación de ambientes protectores que hoy se concreta en una creciente red de casas lúdicas en 25 municipios de 15 departamentos. Estas casas, resultado de la acción de la Cancillería en cooperación internacional y cuya sostenibilidad está a cargo de los actores locales, benefician hoy a miles de niños, niñas y adolescentes que ocupan su tiempo libre con actividades enriquecedoras que les permiten ver las opciones sanas que hay en sus vidas.

Asimismo, hemos creado una ambiciosa iniciativa de intercambios en deporte y música gracias a la cual ya casi 1000 niños, niñas y adolescentes se han visto beneficiados. La diplomacia deportiva  nos ha sido útil para inspirar a jóvenes de Vistahermosa, Samaniego, Puerto Asís o Nuquí, a través de intercambios en Jamaica, Suiza, Suráfrica, Emiratos, Nueva Zelanda y 50 países más que los han acogido con sus mejores escenarios, deportistas y centros de entrenamiento. La música de los niños de Toluviejo ha llegado a Islandia; la de Buenaventura a Ghana y la de San Andrés a Tailandia. Así buscamos generar oportunidades y abrir las mentes de las nuevas generaciones a otras posibilidades de futuro. Vamos y volvemos a esos municipios con el fin de generar oportunidades que transformen socialmente a Colombia.

Hoy, un funcionario de San Carlos va de Myanmar a San Agustín o de París a Riohacha, de Hanoi a Codazzi o de Apartadó a Sidney con la conciencia de que su misión es tender puentes que unan a Colombia con la prosperidad y con ese nuevo país en paz que todos buscamos.

(*) Ministra de Relaciones Exteriores