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El arte de simular

Martes, 19 de Abril de 2016
"Cuando se está en lo cierto, muy pocos nos oyen, cuando estamos equivocados, nadie lo olvida".

Amables lectores: En mi ya largo trasegar por el camino de la vida muchas han sido las oportunidades de observar, algunas veces lleno de perplejidad y asombro, otras divertidas y hasta con admiración, la graciosa habilidad para aparentar o simular que poseen algunos personajes ante una situación determinada. No es necesario ser famosos o anónimos, esta cualidad se desarrolla por los condicionamientos sociales o por la magistral capacidad de mentir que hoy posee un altísimo porcentaje de la humanidad.

Cuentan que un reconocido sacerdote de esta ciudad, al celebrar fervorosamente una eucaristía y al rogar por la salud de un importante profesional se equivocó. Ambos se llamaban Álvaro y sus apellidos iniciaban por R. Al encomendar al todopoderoso al enfermo dio el apellido del profesional que gozaba de plena salud. Al terminar la oración un feligrés se le acercó para hacerle la aclaración respectiva. El sacerdote, simulando no haberse equivocado argumentó: “Hijo aquí se ruega por sanos y enfermos, al fin de cuentas ustedes conocen el refrán que dice: “Cuando ríos suenan, riascos llevan”.

Cierto grupo de damas, reunidos en un elegante club social comentaba sobre las múltiples cirugías que le habían practicado a “Zenona Falsioni”, señora de origen argentino, para mejorarle su derriere y sus pectorales. En el grupo de “amigas”  de la Falsioni, se hablaba de la fortuna invertida en estas intervenciones, que la hacían ver más gorda. Resumiendo afirmaban que “esa platica se perdió”. De repente apareció doña Zenona y todo el grupo a coro afirmó: “Cómo estás de linda” poniendo cara de estupidez ante sus abundantes y exóticas formas. Resulta risible por la torpe hipocresía que se practica en relación a la llamada “’meritocracia”. Se aparenta una rigurosa selección, ceñida a las capacidades y virtudes de los concursantes cuando con antelación ya hay acuerdos políticos para escoger al ganador, engañando al país con todo un proceso dizque transparente. 

Nadie tan astuto y sagaz como nuestro presidente Juanpa para disimular, evadir responsabilidades y buscar otros culpables, menos él, como lo hizo en el caso de la estruendosa derrota de La Haya y que con desacato a la corte, matizado con el argumento de que ahora sí procede que los dos países sin intervención de la corte se pongan de acuerdo. En mi opinión la respuesta que recibirá Colombia es que Nicaragua no querrá acordar bilateralmente sobre plataforma continental, antes de que la corte falle la segunda demanda. Qué tal cuando se habla del posible racionamiento energético donde los culpables según el presidente, somos los 50 millones de colombianos dizque por no ahorrar y no el organismo encargado de estos manejos, Creg, ni el Ministerio de Minas y Energía, ni los culpables de la desaparición de los dineros de confiabilidad, destinados apoyar a las termos en situaciones como la actual. 

Una dama se encuentra con una amiga a quien no veía desde hace varios meses, al notarla delgada, sin arrugas, labios gruesos, cola levantada le expresó: “ Como quedaste de bien con esas cirugías”. La amiga con esa mirada de yo no fui respondió: “ No querida, esto es solo dieta y ejercicio. “No se le movió un músculo ni de los naturales, ni los del relleno de silicona al decir esta gran mentira. 

Una esposa, de carácter muy difícil, tratando de motivar a su marido le comenta: Si sabes amor, que Zacarías, nuestro mejor amigo me confesó que estaba enamorado de mi. El esposo sin pestañear le dijo: “No te preocupes cielito, ya le pasará cuando te conozca bien”.

Al trasmitir a los demás nuestras opiniones recordemos: “ Cuando se está en lo cierto, muy pocos nos oyen, cuando estamos equivocados, nadie lo olvida.