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El cambio que se vislumbra
A pesar de no conocer todos los textos, se pueden anotar varias consideraciones.
Domingo, 2 de Abril de 2023

En los meses de gobierno del presidente Petro se ha generado un ambiente de incertidumbre que tiene varias interpretaciones, según desde donde se mire. Los petristas afirman que la intranquilidad es de sectores poderosos por los cambios que se proponen. Los críticos expresan dudas por la improvisación de centenares de proyectos de ley que llegan atropelladamente al Congreso.

A pesar de no conocer todos los textos, se pueden anotar varias consideraciones: Lo primero, es que el gobierno quiere introducir cambios fundamentales en instituciones que manejan grandes recursos monetarios como el sistema de salud, los fondos de pensiones, las empresas de servicios públicos, la Agencia de Administración de Bienes del Estado, Ecopetrol etc., entre algunos ejemplos. ¿Se quieren aprovechar esos recursos para repartir dádivas con criterio político? ¿Le importa más al gobierno su simpatía popular que la sostenibilidad de los sistemas?

En segundo término, es evidente la inconveniencia de varias propuestas que generan debates en el Congreso y en sectores de la sociedad por sus peligrosas consecuencias para el empleo; para la cobertura de salud y la sostenibilidad del régimen pensional; para la diversificación energética; para la prestación de los servicios públicos…

Me pregunto cuál es el horizonte que vislumbra el Presidente sobre su gobierno: ¿Pasar su período de cuatro años sin preocuparse por lo que pueda dejarle a Colombia con los cambios que intenta? ¿Utilizar, al estilo Chávez, los dineros públicos para perpetuarse en el poder mediante regalos y contratos sin control? O, ¿cómo lo propuso un fanático seguidor suyo, cerrar el Congreso y convocar al pueblo para que apruebe los cambios en la plaza pública?

El panorama nacional es desolador, pero tiene una causa insoslayable: es la consecuencia de largos años de descomposición social, de corrupción de la política, de la falta de conciencia ciudadana. Y de la influencia de los dineros del narcotráfico que llegó hasta poner en la Presidencia a un elegido por ellos; logró penetrar la Justicia hasta la Corte Suprema de Justicia; llevó al Congreso a decenas de congresistas con su financiación, y por si algo faltara, hacer un acuerdo de paz con una guerrilla convertida en narcotraficante, que siguió en el macabro negocio por medio de algunos firmantes del acuerdo y por un enorme grupo de disidentes suyos que no son más que traficantes de todo lo ilícito.

La llegada del señor Petro a la Presidencia se debe a una sociedad desorientada más que a sus propios méritos. No se puede negar que él ha sido un político persistente, con pocas realizaciones. Su paso por la Alcaldía de Bogotá fue desastroso, y su labor de congresista tiene varios aciertos, nada extraordinarios. 

Pero, el hecho absurdo es que la nación tuvo que escoger al Presidente de la República entre este político aureolado de un dudoso comportamiento ético, y un frívolo candidato surgido de las redes sociales más superficiales con un programa de gobierno insulso; lo que demuestra que nuestra sociedad está sufriendo la mayor degradación política a que la llevaron la desintegración de los partidos, la corrupción de los políticos y la pérdida de valores de los colombianos.

ramirezperez2000@yahoo.com.mx
 

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