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El chaleco

Sábado, 23 de Mayo de 2015

El uso del chaleco para personas que conducen motocicleta en la ciudad ha venido desapareciendo y la mayor parte de los que cumplen la norma, lo hacen porque deben atravesar la frontera, donde el requisito es cumplido juiciosamente por todos lo que utilizan este medio de transporte.

La ley 769 en su artículo 94 establece: “Los conductores de estos tipos de vehículos y sus acompañantes deben vestir chalecos o chaquetas reflectivas de identificación que deben ser visibles cuando se conduzca entre las 18:00 y las 6:00 horas del día siguiente, y siempre que la visibilidad sea escasa”.

La citada ley contempla muchos aspectos que son ignorados por nuestras autoridades y por eso es normal para ellos permitir el tránsito de motocicletas no solo sin el chaleco, sino sin luces y es probable que sin ninguna identificación que acredite la propiedad de las motocicletas por quien las conduce.

No pienso detenerme en ese aspecto toda vez que utilizaría varias columnas criticando la débil posición de la Secretaría de Tránsito, blanco de las críticas desde diferentes posiciones ciudadanas y gremiales; pero eso poco le preocupa al responsable.

Es cierto que la temperatura de la ciudad aumenta y aumentará con los días pero eso no es excusa para que ese inmenso segmento de conductores decida que no va cumplir la ley entre otras cosas porque nadie les exige.

Además, es común que un motociclista conduzca con un casco y chaleco cuyos números y letras marcados no es el mismo que identifica la motocicleta y así las cosas tenemos tres diferentes identificaciones para el mismo medio transporte.

Eventualmente se observan algunos operativos dirigidos a este tipo de vehículos aunque sus resultados, no creo que sean tan efectivos y, por el contrario, el número de infractores crece exponencialmente.

Las motocicletas han ganado espacio en todo el territorio nacional y más en la frontera donde un elemento para movilizarse se consigue por quinientos mil pesos o menos y de ahí que les sale más barato dejar abandonadas las motocicletas por el costo de la multa que comprar otra así no sea del último modelo.

Los dineros que se recaudan por concepto de multas deben utilizarse para campañas educativas en las cuales se recuerde el uso correcto de todos los elementos de protección e identificación, que entre otras cosas no se observan por ninguna parte como tampoco se aprecia la participación permanente de los responsables de la movilidad en su parte operativa.

Es poco o nada lo que han hablado los candidatos al primer cargo del municipio sobre la penosa situación de la movilidad en la ciudad y no creo que profundicen porque una buena parte de los posibles electores se benefician de diferentes formas con este sistema de transporte y mientras tanto seguirá el “chaleco” de moda.