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El cura que tentó a Brigitte Bardot

Pues bien, mientras transcurría el acto, el presbítero eudista terminó su camino a Itaca y entregó sus días al que reparte dones. Tenía 83 años.

Ya es historia patria que hace 31 años, el 24 de noviembre de 1992, el padre Rafael García-Herreros seguía desde su lecho de enfermo, por televisión, el frugalísimo banquete en el que al principio se servía caldo y pan. Como todo ha subido, el menú ha evolucionado a vino y pan.

Pues bien, mientras transcurría el acto, el presbítero eudista terminó su camino a Itaca y entregó sus días al que reparte dones. Tenía 83 años.

Le avisaron por teléfono al padre Diego al Salón Rojo del Tequendama. De inmediato, el curita dio la noticia del fallecimiento “urbi et orbi”, hubo silencio mudo y estupor en los tendidos, algunas lágrimas decoraron cachetes y se guardó un ruidoso minuto de silencio.

Pero como sucede en los circos, el espectáculo-banquete tenía que continuar. La solidaridad no da espera. Esa noche se celebró la versión 62 del banquete, en el mismo lugar, el Salón Rojo del Hotel Tequendama, pero con distinta gente.

En matemáticas teológicas, un rico más son miles de pobres menos. Esa ha sido, en el fondo, la fórmula del Banquete del Millón.

Los eudistas llevan décadas metiéndoles la mano al bolsillo a los colombianos sin que los metan a la cárcel. Ven un rico epulón susceptible de aligerar de denarios y entran en trance, levitan.

El padre Rafael y su sucesor, el yarumaleño padre Diego Jaramillo, hijo de Gabriel y Carmen Julia Cuartas, han patrocinado la proliferación de mecenas criollos que pueden pasar por el ojo de una aguja, y salvarse, gracias a su generosidad, llamada en la nueva jerga “responsabilidad social empresarial”.

En su improvisación de esa noche, el padre Diego calculó en 200 mil el número de viviendas entregadas desde 1956.

Los donantes, que no dan puntada sin dedal, tienen claro que “a Jehová presta el que da al pobre”.

En Colombia, un minuto de silencio nunca dura sesenta segundos. En promedio, 50 segundos dura el Minuto de Dios, tal vez el programa más viejo de la televisión mundial. Es breve y certero. Por eso no empalaga. De los años transmitidos, García Herreros lo dirigió 37 cuando le cedió los trastos a su delfín, el memorioso padre Diego Jaramillo.

En ese largo tiempo el programa de televisión solo ha tenido dos presentadores que por milagro del patrono san Juan Eudes, no fatigan al televidente: su creador el padre García-Herreros, y su sucesor, el padre Diego, modelo 32, nacido en Yarumal, Antioquia,

Según ha recordado Raimundo Angulo, la idea del Banquete surgió de una charla entre su madre, doña Tera, y el curita cucutoche cuando trabajó en Cartagena en sus inicios.

La idea de los banquetes se la iluminó al padre García-Herreros el Espíritu Santo. Éste a su vez, se inspiró en los banquetes que hacían los políticos en el salón Rojo del Hotel Tequendama.

García-Herreros, un relacionista público de la madona, solía invitar personalidades al banquete. Una vez le echó los perros a la actriz Brigitte Bardot, cuando ni siquiera figuraba en los planes de la diva dedicarse a la defensa de los visones y otras especies en extinción que visten a sus colegas del jet set.

BB dijo “oui” con una bella carta en la que le dejó claro al padre Rafael: “No me creo una pecadora sino una mujer del mundo moderno. Sé amar. Es todo. Todos tienen derecho a servir al hombre. Eso no es privilegio de los santos”.

Al futuro santo Rafael – si pasa el cedazo - le dieron su baculazo por invitar a la diva de “… y Dios creó la mujer”. Finalmente, como Dios a veces hace las cosas mal, la Bardot se abstuvo de venir.


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Miércoles, 29 de Noviembre de 2023
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