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El nuevo Concejo viejo de Cúcuta

Jueves, 7 de Enero de 2016
Todo movimiento, partido, grupo o filosofía que pretenda ser “nuevo”, no hace otra cosa que repetir las mañas de los viejos.

El concejal Bachir Mirep Corona quiere que el nuevo Concejo de Cúcuta sea un “Concejo admirable”. Dice: “este es un nuevo Concejo, ojalá un Concejo admirable”.

Todo movimiento, partido, grupo o filosofía que pretenda ser “nuevo”, no hace otra cosa que repetir las viejas mañas de los viejos. “Patria Nueva”, proclamaba el viejo Turbay Ayala encaramado en la terraza de sus 90 años. “Nuevo periodismo”, bautizaba Tom Wolfe a un movimiento de los años sesenta del siglo XX que en realidad había surgido en el siglo XIX. “Dolce Stil Novo”, se designó en el siglo XIX  a una generación poética del siglo XIII.

Y así: “Nuevo Concejo”, “Concejo admirable”. Esto que tenemos no es un Concejo nuevo. Y tampoco admirable.

Y no puede ser nuevo ni admirable si cuenta entre sus miembros a concejales (que están repitiendo curul) como Leonardo Jácome, tristemente célebre por los escándalos de corrupción en la UFPS.

El mismo concejal que denigra a las estudiantes pobres empelotándolas a cambio de tiquetes para un concierto.

Tampoco es admirable este Concejo si Víctor Suárez, su presidente, lleva a cuestas un fallo de la Procuraduría que lo mantuvo suspendido de su cargo durante nueve meses por los enredos del hueco de Bavaria, sin contar, claro está, los motivos por los cuales tiene enredado el nombramiento del Personero.

Este no es un Concejo admirable, al contrario, es un Concejo lamentable.

Nelly Patricia Santafé, por ejemplo, está respaldada por Juan de Dios García Negrón, conocido como “Juan del Diablo”, que está condenado por peculado.  

Oswaldo Rincón, hijo de su padre, no salió elegido concejal según el informe de la registraduría, pero, milagrosamente, ganó en el escrutinio que se hizo en la Biblioteca Pública: ya digo, hijo de su padre: Martín Ricardo Rincón (sancionado por la Contraloría por 246 millones de pesos cuando fue secretario de Tránsito en la administración de María Eugenia Riascos).

Jaime Ricardo Marthey no es concejal, el concejal es Alejandro Carlos Chacón.

Miguel Ángel Flórez Dávila es el retoño de Miguel Ángel Flórez Rivera.

Juan Felipe Corzo es el retoño de Juan Manuel Corzo.

Juan Carlos Capacho, del Centro Democrático, tiene un defecto: es del Centro Democrático, o sea, cree que Dios es Álvaro Uribe, que la Santísima Virgen es María Fernanda Cabal y José Obdulio el Espíritu Santo

Viendo así las cosas no veo nada bueno en este Concejo.

No los conozco a todos, claro, y debe haber por ahí algún caso honroso, pero la sombra de Ramiro Suárez (porque no me van a negar que el Concejo lo maneja Ramiro Suárez) le hace daño a la corporación.

Tal vez lo único admirable de todo esto sea que Bachir Mirep Corona quiera hacer del Concejo de Cúcuta, un Concejo admirable. Y de verdad eso es admirable.