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Gobiernos de centro izquierda
Un gobierno de centro izquierda o liberal igualitario tiene la obligación de proteger al capitalismo.
Domingo, 18 de Marzo de 2018

Ahora es evidente que un gobierno que no es de derecha no le va a entregar el país a las Farc.  Conviene entonces discutir qué le ofrecería un candidato de centro izquierda al país. Un gobierno de centro izquierda parte de dos premisas que son radicalmente diferentes de las que animan a los candidatos de derecha. La primera es que el estado es independiente del gran capital, de los medios, y de los grupos de interés o de presión. El papel que se reserva para el gobierno es el de rector y regulador de la sociedad y de la economía, y el de árbitro en caso de conflicto entre sectores. Solamente en casos excepcionales como cuando le corresponde actuar en defensa de los débiles o de los intereses del estado, la nación o el bien común, los gobiernos deben tomar partido a favor o en contra de un sector de la sociedad, y nunca a favor de un interés particular específico.  

En segundo lugar, un gobierno de centro izquierda o liberal igualitario tiene la obligación de proteger al capitalismo de sus peores y más autodestructivas características, previniendo el abuso del poder económico en los mercados, o que se utilice la riqueza para monopolizar poder político como lo hacen, por ejemplo, los pluto populistas norteamericanos que han adquirido un excesivo control del estado a través de su financiación de las campañas políticas. En las tensiones entre empleadores y trabajadores le corresponde al gobierno proteger los derechos y los ingresos de los trabajadores y prevenir excesos de cualquiera de las dos partes. En general, es función del gobierno fortalecer el contrato social y avanzar hacia una mayor equidad y justicia social, dándole prioridad a mejorar las condiciones de vida de los más pobres y a poner a todos los habitantes en situación de igualdad en lo referente a acceso a los bienes y servicios públicos. De estas políticas se dice que buscan “nivelar el campo de juego”.

Mette Frederiksen, la líder del partido Social Demócrata de Dinamarca dice en el artículo que ha inspirado esta nota que en los países en los que dominan los partidos de centro izquierda el sector privado opera en un marco bien definido de libre empresa, copiosa inversión pública en investigación y desarrollo científico y tecnológico, y un sistema de educación pública de alta calidad y de libre acceso para todos los miembros de la sociedad que da lugar a una fuerza laboral altamente capacitada (Financial Times, 12/3/18). En contraprestación, la sociedad espera condiciones adecuadas para los trabajadores, seguridad para todos y elevados niveles de gasto público en bienestar de la población, financiado con impuestos progresivos. 

Estos han sido los ingredientes del éxito que comparten los países escandinavos, lo que ha hecho posible una economía de mercado fuerte y eficiente en combinación con un poderoso estado de bienestar. El objetivo, según Frederiksen, es evitar que los frutos de la globalización y el crecimiento se distribuyan injustamente y que esto de lugar a la inseguridad que promueve populismos de izquierda y de derecha. El secreto es establecer el equilibrio “entre los mercados y la gente. La misión histórica de la social democracia es salvar al capitalismo de sí mismo”.  

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