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Incredulidad científica

Miércoles, 13 de Octubre de 2021
Lo deseable es que nuestro país, entre en la competencia de ser país productor de vacunas.

Perplejidad causa aún a este tiempo de la evolución científica escuchar la opinión de muchos ciudadanos reticentes a ser vacunados. Aunque ya se han desmitificados hechos absurdos como los que pululaban en las redes al inicio de la vacuna contra el Covid -19, como el de insertar un chip a todas las personas, aún persisten aquellos que muestran una total desconfianza ante la ciencia.

Son aquellos escépticos que pregonan que ha sido muy corto el tiempo para que se produzca una vacuna eficaz contra el virus SRAS -coV-2, omitiendo información valiosa, por no tomarse el tiempo de leer sobre los antecedentes de estudios del síndrome respiratorio agudo severo.  Escudriñar, o leer sobre sus orígenes hace que conozcamos como actúan los virus y así tener confianza sobre el trabajo de los científicos.

Entonces, empecemos por saber quién le da los nombres a los virus: son nombrados por el Comité Internacional de Taxonomía de los Virus (ICTV, por sus siglas en inglés). Desde el año 2020 se denominó de esa forma porque el virus está genéticamente relacionado con el coronavirus responsable del brote de SRAS de 2003, aunque se trata de dos virus diferentes.

Y el nombre de covid-19, de acuerdo a la explicación de la OMS, se toma de las palabras “corona”, “virus” y disease (enfermedad en inglés), mientras que 19 representa el año en que surgió (el brote se informó a la OMS el 31 de diciembre de 2019).

Toda la anterior pedagogía, aunque se lea después de casi dos años de surgir la pandemia es útil para concienciar a los incrédulos y reconocer que los virólogos, epidemiólogos estudian la estructura genética de estas clases de virus desde hace varios años lo que condujo a que las acciones fueran más eficientes y rápidas al momento de elaborar la vacuna.

¿Por qué entonces todavía hay ciudadanos que no confían?

Nos remontamos al origen de la vacuna reconociendo en el médico y científico inglés Edward Jenner al pionero de la inmunología luego de hacer ensayos con la viruela vacuna y como innovador la gente de su pueblo lo creía loco, “porque había empezado a probar la vacuna contra la viruela con un niño sano de ocho años llamado James Phipps, después que el tratamiento fue favorable lo utilizo con otras personas, ante la oposición de otros médicos. Las personas creían que si se vacunaban le crecerían apéndices vacunos en el cuerpo y se hizo una sátira llamada “The cow pock” (La viruela de la vaca)”

Generalmente esto acontece en la ciencia, los que son precursores, avanzados, adelantados a su época no se les reconoce inicialmente luego las pruebas irrefutables le darán la razón. La vacuna no es la excepción. La jornada masiva de vacunación va demostrando su efectividad cuando la disminución de contagios se hace evidente y Colombia, aunque ha tenido contratiempos hace un loable esfuerzo por lograr inmunidad de rebaño. Lo deseable es que nuestro país, entre en la competencia de ser país productor de vacunas.  El camino ya empezó a forjarse con la gestión cumplida por el ministro de Salud Fernando Ruiz en la India logrando firmar un memorando de cooperación con una de las firmas más poderosas en la fabricación de vacunas.