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La gallina de los huevos de oro

Domingo, 7 de Junio de 2015
Desde el entramado del fútbol se mueven los hilos y las palancas para su movimiento.

El fútbol, además de ser el deporte más popular del mundo, con sus expresiones de talento creativo y todo su impacto de fascinación, es uno de los negocios más rentables.

Lo cual representa para quienes lo manejan y lo explotan un poder de influencia funcional. Ese poder está articulado no solamente a las competencias  entre los equipos, que son la dinámica del juego, sino también a los negocios y, claro está, a la política, en cuanto se relaciona con diversos manejos.

Desde el entramado del fútbol se mueven los hilos y las palancas para su movimiento. Desde allí igualmente las actividades que generan utilidades, las cuales están a disposición de la organización representativa.

Esa organización es la Federación Internacional de Fútbol, cuya sigla es FIFA, creada el 21 de mayo de 1904, con más de 200 asociaciones, cuya sede  se encuentra en Suiza.

Los recursos que son patrimonio de la FIFA provienen tanto del sector público como del privado. La suma de tales ingresos es de un altísimo nivel.

Y ahora se descubre y se confirma que ese amasijo no ha sido el resultado de operaciones lícitas sino de presiones tramposas. Una mezcla de prácticas mafiosas y de audacias sinuosas, tras el objetivo de ganancias abusivas.

La conclusión no deja dudas. La FIFA es un nido de corruptos. Empresarios que se dejaron tentar por la ambición de la opulencia. Fue tan desmesurada su codicia que reventaron los diques de contención para caer en la maraña de la ilegalidad. En esa galería están jefes, patrones,  capos, subalternos y aprendices. Los altos mandos con ínfulas incontrolables y los arrastradores para las tareas de los bajos fondos.  Tienen espacios en casi todas las naciones y  vínculos a través de equipos grandes, medianos y pequeños.  La intención es la misma: el enriquecimiento mediante compra de jugadores, realización de campeonatos, sobornos, evasión de impuestos y otras minucias. No es tanto el fervor por el fútbol como deporte sino el cálculo sobre los rendimientos financieros del espectáculo o de la comercialización de los diferentes productos que se mueven a su alrededor. Y en ese carrusel Cúcuta no figura como la excepción. En algún momento aquí también hubo algo de lo mismo, en la escala correspondiente.

Lamentable, desde luego, que esa gallina de los huevos de oro que es el fútbol, anide en un corral pestilente.

Puntada

El secuestro de la niña Daniela Mora es un acto de infamia repudiable. Hay que hacer todo cuanto sea procedente por su pronta liberación. A los implicados en ese plagio les cabe la responsabilidad del respeto a la integridad de la menor. Ya han causado un daño que puede dejar graves secuelas. La aberración no puede llevarlos a otras estupideces.