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Las carreritas de San Juan

Martes, 19 de Abril de 2022
“Nada por aquí, nada por allá”

Me quedé este año, en la Semana Santa, con las ganas de ver las Carreritas de San Juan y la Magdalena y la Virgen María, el día de la Resurrección. Era de las cosas bonitas que tenía la Semana Mayor –como también le dicen-, en materia de procesiones y de creencias y de tradiciones.

La parte histórica tiene que ver con el relato que hace algún evangelista de lo que sucedió la mañana del domingo siguiente a la Crucifixión del Señor. María de Magdala, discípula cercana a Jesús, fue temprano a la tumba de Jesús a llevarle algunas flores y aromas. Su sorpresa fue grande cuando vio que la tumba estaba abierta. La piedra que cubría la entrada había sido movida. Llena de susto por lo que le hubiera podido haber pasado al cuerpo del Señor, corrió hacia donde estaban los discípulos escondidos, temerosos de lo que les pudiera ocurrir por ser los compañeros del Galileo.

Juan, el discípulo amado, al escuchar lo dicho por la mujer corrió con ella  al huerto donde lo habían enterrado. En efecto, el cuerpo había desaparecido. En esas llegó Pedro, quien también corría, pero por los años ya no corría tan rápido, y entrando dijo, lleno de fe: “El Señor ha resucitado”.

Juan corrió a darle la buena nueva a María, la madre de Jesús, y a los otros apóstoles, y así se regó la noticia, a punta de carreritas esa mañana del domingo de Pascua.

La iglesia de antes del Concilio Vaticano II introdujo a las procesiones de Semana Santa, esta figura de las carreritas. Y así, temprano, el domingo, se iniciaban las carreras de Juan, de María Magdalena, de María la Dolorosa y de Pedro, cuyas imágenes en hombros de los nazarenos corrían en sus andas, dando el noticionón de la Resurrección del Señor.

Yo, de niño, de la mano de mi mamá, corría al lado de Juan para ir a decirle a María que se había cumplido lo dicho por Jesús: Resucitaré al tercer día.

Se acabaron algunas procesiones de la Semana Santa, como la de las Carreritas, pero queda la fe y la nostalgia de aquellas ceremonias. Afortunadamente nos quedan el ciacrucis, la procesión del santo sepulcro, los siete potajes y el canto del gloria.

En esta temporada vemos otras carreras. Las de los  candidatos a la Presidencia de la República, en busca de alianzas y de votos. Van a las iglesias, van donde el Papa, van a las cárceles o a donde haya que ir. Cada quien corre a su manera, cada quien promete lo que se le ocurre, cada quien lanza la red a ver qué puede pescar. Y nosotros, los votantes, a veces nos dejamos enredar  y corremos a ver quién da más, porque la patria ya no importa.

En carreras debe estar por estos días el Registrador nacional a ver cómo arregla el rollo en que anda metido, porque siguen y siguen apareciendo votos de las pasadas elecciones. Debe haber algún mago en la Registraduría, de esos que dicen: “Nada por aquí, nada por allá”, y de pronto, ¡suaz!, un movimiento de manos y listo, aparecen más tarjetones, previamente marcados.

Lo malo es que los investigadores no corren, y así, con esa carrerita de tortuga, nos va a llegar el 29 de mayo y el mago va a seguir haciendo de las suyas.

Nos faltaron las carreritas de San Juan, pero quedaron las carreronas de los que hacen y de los que tapan. ¡Quiera Jesús Resucitado que no nos toquen mañana las carreritas saliendo del país!  

   gusgomar@hotmail.com

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